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Sunday, May 14, 2017

"The dark's not taking prisoners tonight" ("Vessel", Twenty Øne Piløts, 2013)

Twenty Øne Piløts es un dúo de rock nacido en Ohio por 2009, y conformado hoy día por su fundador Tyler Josesph (piano, ukelele, voces) y Josh Dun en batería. Sí,  parte de la banda sonora de esa película espantosa que es "Suicide Squad" es de Twenty Øne Piløts.

Ni en mil años se me hubiera ocurrido escucharlos si no hubiera sido por Emi Castro, a quien agradezco haberme mostrado "Gonner", ese desgarrador final del álbum "Blurryface", de 2015. La banda hace rap, hip hop, rock acústico, reggae, electrónica, pero todo a la vez. No se vayan, que les conviene quedarse.

Las canciones están fuertemente basadas en la poesía. Si Tyler hace rap es "porque las letras le quedan demasiado largas". Esas letras están llenas de ironía, humor y desesperación, que es la materia del rocanrol. Y es una banda de las que hay que escuchar, como tantas, porque es una banda joven, y aunque uno no pueda evitar envejecer, eso no es una excusa para no correr. El rock es joven o no es.

"Vessel" es álbum debut de la banda. Si uno no hubiera escuchado "Blurryface" (2015) diría que se gastaron todo en el primero. Pero no. Es un álbum con una estructura cuidada y creciente, sin monotonía, totalmente contínuo.
El álbum empieza fuerte arriba con "Ode to sleep", con acordes inquietantes y donde de un rap furioso deja lugar a una cancioncita saltarina que deja lugar a una melodía rockera.
Sigue "Holding on to you",  que no creas que vas a estar bailándola todo el tiempo, porque se desespera.
El tercer corte se llama "Migraine", donde se siembra un dolor.
Y entonces llega esa preciosa pesadilla que es "House Of Gold", de la que solamente diremos que es una de las canciones más bonitas y tristes que hemos escuchado últimamente.
"Car Radio" dice "sometimes quiet is violent". Y explota sobre la mitad. Es hermosa.
 La que sigue, "Semi Automatic", esa joya.
I'm semi-automatic
My prayer's schyzophrenic
But I´ll live on, yeah, I´ll live on.
La séptima canción es "Screen" , que a ritmo de reggae dice "We´re broken people", mientras suena un pianito risueño.
Un piano, una sola nota. No te voy a llamar tarde, no voy a caerme en pedazos, no voy a compartir mis demonios con vos. Pero quedáte esta noche: "The Run And Go". Pero quedáte esta noche.
Con "Fake You Out" podremos bailar pero nunca salir de la melancolía como quería Serú. No se puede.
Vamos llegando al final del álbum con "Guns For Hands", que es preciosa y anuncia un final. Al menos cuando uno la escucha en el contexto del álbum. Es electrónica, acelera y acelera, hasta que ¿Reggae? Sí. Qué maravilla.
"Trees" es la penúltima canción. Teníamos que llegar hasta aquí para ver que hasta ésto podía darnos la banda en un sólo disco. Qué cosa más lindísima.
El álbum termina con "Truce". Ese lamento solitario.

Hay que esuchar "Vessel" muchas veces. Aquí debajo, el stream del álbum comleto. Hay que darle mucha oreja. No cuesta nada, la verdad, porque es dulce y cruel como algunas sonrisas. Lastima y alegra. Acaricia y golpea. Es rocanrol.

Abrazos.


Post Scriptum: Gracias Emi por acompañarme a ver a Divididos, por acompañarme con la guitarra, por acompañarme en el descubrimiento de más y más música. Te quiero.

Tuesday, December 27, 2016

Princesa

Despedimos con un abrazo a Carrie Fisher, que se fue a una galaxia muy, muy lejana.

Thursday, December 22, 2016

The OA - (Brit Marling, 2016)

La manera perfecta de hacerte sufrir.
"The OA" es una serie que Netflix ha resuelto disparar a tu cabeza por si querés recibir semejante golpe. Es la manera en la que se rompe con todas las maneras de narrar galaxias de historias. Yo no podría decirte de qué se trata sin cometer un horrible pecado.

Prairie fue Nina antes de morir en aguas heladas. Después es Prairie y un ángel también, pero un ángel al que le duelen las cicatrices. El amor y esa danza, esa danza.

"The OA" fue creada y es protagonizada por la enorme y bellísima Brit Marling: una sonrisa. Es contada en decenas de tiempos y ritmos, arrasando con toda técnica narrativa que te sea familiar. Así la historia, las tramas, la cámara, el montaje y los personajes, y así lo hermoso. Altamente no lineal, y por suerte no fractal, aquella moda.

"The OA" es lo mejor que hemos visto en este año matryoshka. "The OA" es lo más atrevido que hemos visto en mucho tiempo, y hemos visto mucho. Tanta belleza.

Y es posible que "The OA" te pase por el costado, y que no te pierdas el mensaje que entra en tu móvil. Es posible vivir sin "The OA", pero es menos hermoso. Es posible que no dejes abierta la puerta, que no vayas a reunirte con Prairie. No tocarse.

Al menos cinco abrazos.

Wednesday, July 27, 2016

"What's a Nazi?" ("Remember", Atom Egoyan, 2015)

¿Qué es uno sino memoria?
Zev se reconstruye cada vez que se despierta. Se vuelve Zev leyendo una carta de su amigo Max, que le informa que es un sobreviviente de Auschwitz cuya esposa ha muerto hace una semana, y que debe perseguir a cuatro hombres llamados Rudy Kurtlander, porque uno de ellos es Otto Walisch, un nazi fugitivo que asesinó a las familias de ambos. Tiene que encontrar a Walisch y tiene que hacer justicia. Debe leer la carta de Max cada vez que se despierta, porque la demencia se está llevando inexorablemente todo lo que Zev fue, todo lo que es.
Atom Egoyan ("Where The Truth Lies", "Ararat", "Chloe", "Exotica") filma con precisión y dulzura esta road movie protagonizada por el genial Christopher Plummer (Zev) y el por siempre querido Martin Landau (Max). "Remember" narra un viaje con cuatro escalas, cada una de los cuales es un Rudy Kurtlander diferente. Cuenta también cada trabajosa reencarnación de Zev, cada parto donde se esfuerza por nacer desde esa nada que es despertar en un tiempo y un lugar desconocidos, porque no hay pesadilla de ciencia ficción que se compare al fatal disolverse del yo, que vaya uno a saber dónde está, dónde reside, qué es.

Los amigos Martin Landau y Christopher Plummer.

Quienes se encargan de hacer bella esta historia de horror son los arriba nombrados, más Bruno Ganz, Dean Norris y Jürgen Prochnow. Y Paul Sarossy en la fotografía. Plummer se mueve con comodidad en el personaje de Zev, que se refugia con una pizca de malicia en la ternura que despierta: se las arregla para no estar nunca solo, porque al final y al cabo lo moviliza una venganza que debe terminar en una muerte.
¿Qué es Zev sino memoria? Y se deslíe, se diluye, desaparece ansiando la piedad de un balazo.

Tuesday, June 7, 2016

"To Whom It May Concern" ("Wasting Light", Foo Fighters, 2011)

Y uno va y se pregunta ¿Qué estaba escuchando sino ésto? A veces uno espera demasiado y a veces no es tanto, y valió la pena. Uno estuvo malgastando luz, vaya a saber. Pero aquí está, por primera vez, sin siquiera pensar, liberándote otra vez, para ver el brillo un momento a la vez, el sacrificio al que nadie sobrevive, por siempre, cuando sea: No quiero morir. No quiero morir. Foo Fighters traía rocanrol y alcanzamos el último vagón mientras corría ya, mientras se iba, caímos de rodillas pero estamos a bordo.

Este disco fuerte, lleno de vida y con sabor al viejo rock de los setentas, cuando descubrimos esa herida que nunca iba a cicatrizar, se llama "Wasting Light". Es un poema desgarrado de guitarras secas (Dave Grohl, Pat Smear, Chris Shiflett), bajo fuerte y preciso a morir (Nate Mendel) y una percusión tremenda (Taylor Hawkins). Foo Fighters: esa banda de rock con tres guitarras y la voz de Grohl. Post grunge. Ponéle.

El disco abre con "Bridge Burning", sin anestesia porque no corresponde y jamás la pedimos por ser el caso. "Rope", el segundo tema (iba a decir corte, qué boludo) se basa en unos riffs arcaicos que nos recuerdan lo que en realidad disfrutamos de la vida. "Dear Rosemary" pongamos que es la balada necesaria para bajar las pulsaciones pero no, porque late a ciento diez y te lleva por delante, una y otra y otra vez. Para levantar, por si hacía falta, viene "White Limo": si nos gustaba el nu metal, aquí está la raíz, que siempre fue rocanrol.



Aquí llega "Arlandria", que tiene su propio ritmo. Shame, shame, go away, come again some other day. Y entonces, "These Days", que es melodiosa pero muerde. "Back and Forth", un rocanrol bonito de estribillo saltarín, de esos que adoramos. "A Matter of Time" redobla la apuesta de "Arlandria" con ese arpegio detrás de los riffs ensordecedores. "Miss The Misery" viene con una cierta tristeza rabiosa, que encuentra su síntesis en la preciosa "I Should Have Known", porque debería haberlo sabido, debería haber sabido que aquí llegabas, que te ibas, que llegabas: "Walk". Sin duda la canción más Foo Fighter de todas, por canción y por potencia desatada. Por las ganas de seguir y seguir. Porque Foo Fighters es una banda de seguir. Aprender a caminar otra vez, porque uno ha esperado demasiado y no se quiere morir, aunque esté de rodillas, uno quiere seguir, porque no decimos adiós, por siempre, por siempre, no vamos a morir, por siempre, pase lo que pase. Aprender a caminar de nuevo. Porque ya fue demasiado lo que esperamos.


"Walk". La cara de Grohl cuando lee "Coldplay" es de antología.

Debería terminar ahí. Pero no, y es mejor. Termina con "Better Off", un tema beatlero, bello y bien peinado. Si terminara en "Walk", sería hermosísimo. Así, es hermoso.

En fin, nos hemos enamorado de Foo Fighters y no ha sido tarde: hemos aprendido a caminar de nuevo, ya que podemos.

Abrazos.

Wednesday, May 25, 2016

"The Future Is Broken" ("Black Mirror" - 2011... - Charlie Broker)

"Black Mirror" es una serie británica de ciencia ficción creada y escrita por Charlie Broker , y distribuida actualmente por Netflix. Lleva por ahora dos temporadas de tres episodios cada una, y una tercera de doce episodios está confirmada para este año. Los derechos del capítulo final de la primera temporada, "The Entire History Of You" han sido adquiridos por Robert Downey Jr. para convertirlo en una película. Hasta aquí la información.



"En general los shows se hacen para reconfortarte. Quise hacer algo para incomodarte". (Charlie Broker, creador y guionista de "Black Mirror")

"Black Mirror" está conformada por una serie de capítulos unitarios, en los cuales hay dos denominadores comnunes, a saber: la perturbación que ejercen las tecnologías de la comunicación en las relaciones más íntimas y aquella que ejercen esas tecnologías en el comportamiento social. La serie va, diríamos, del conflicto entre las emociones más primarias y la tecnología, que las expone de manera obscena. Verla a veces da la sensación de estar viendo algo que no debería mostrarse. El objeto del conflicto, cuando es íntimo, es la exposición atravesando al amor. Cuando es masivo, es la exposición atravesando a una turba medieval que enarbola móviles a manera de antorchas y horquetas. "Black Mirror" expone las entrañas sin una gota de sangre, y sin una lágrima la más de las veces.

Un ejército de actores impresionantes dan vida a personajes que habitan en un futuro que está a unos pocos meses de aquí. Tenemos a Lindsay Duncan, Rory Kinnear,  Julia Davis, Ruppert Everett (todos de pie), en el medio de una dirección de arte impecable (Caroline Barclay) que hace que todo sea onírico en serio: no es real, pero aquí está: porque eso es lo que la hace más realista: no se puede no imaginar que esas pantallas van a mostrar eso que muestran, porque ya está ocurriendo y no hay retorno posible. Cuando una discusión se hace inviable porque se desnuda la más mínima contradicción, cuando el perdón se hace imposible porque la ofensa se repite ad infinitum, cuando la privacidad ya es un recuerdo, cuando cualquier autoridad moral se derrumba frente al ad hominem de un video, de una grabación, de un tuit.

"Black Mirror" es un conjunto de gritos desgarrados en el medio de una noche llena de luces de leds, sin una sola estrella, sin un solo abrazo. Es el último estertor de una soledad que ya ni siquiera es tal, salvo tal vez en lo más frío del alma. Es el sin salida cuando sabíamos que por aquí no, pero no pudimos más que por aquí sí. Y es bella como una lágrima de vidrio cortándote la cara un instante antes de que puedas siquiera sangrar.

Abrazos.


Saturday, April 9, 2016

"What went we out into this wilderness to find?" ("The Witch", Robert Eggers, 2016)

En el año de 1630, la gente vivía mayormente a oscuras, en más de un sentido. En Nueva Inglaterra, tierra de bosques, una familia de Puritanos abandona la tierra  donde viven los demás colonos, debido a diferencias en la interpretación de la Palabra. Cerca del linde de un bosque, con un arroyo ahí al lado y tierra para sembrar, el nuevo asentamiento de la familia (padre, madre y cinco hijos) no podría ser más adecuado.

Pero.

La desaparición de Samuel, el menor de los niños, de apenas unos meses, al parecer víctima de un lobo, viene a arruinarles el día. Téngase en cuenta que (como dice Robert Eggers, que por ésto se ganó el premio al mejor director en Sundance), para aquella gente lo sobrenatural no se ponía en duda: era parte de la vida diaria. Parece razonable que empecemos a vincular una serie de desgracias nimias e importantes con la pérdida de Samuel, hasta estar seguros de que somos víctimas de Algo. Al final y al cabo, eso mismo hace mucha gente que uno conoce hoy en día.

Una pausa en el camino hacia el horror.

"The Witch" es la historia de cómo se desmorona una construcción cuando se cierra en sí misma, cuando se realimentan los miedos, las vergüenzas y las culpas a expensas del propio tejido. Es un horror cercano que habíamos olvidado que se podía hacer. La ópera prima de Eggers está perfectamente construida alrededor de tres giros dramáticos poderosos: Desaparición - Revelación - Salvación. Cada uno de estos quiebres impone un ritmo narrativo diferente. No esperes cinco planos por segundo.

Thomasin reza. Más le vale.

Hasta aquí tenemos una historia poderosa, una dirección fantástica, una fotografía deliciosa y una dirección de arte perfecta.  Los actores no solamente están a la altura sino que no podrían más:  Harvey Scrimshaw como Caleb, que se avergüenza y es tentado. Anya Taylor-Joy como Thomasin, que reza y ríe. Ralph Ineson como William, que huye de sus pecados. Katie Dickie, que pierde hijos y juventud. Ellie Grainger y Lucas  Dawson, que juegan y hablan con una cabra. La voz de Black Philip es de Wahab Chaudry.

Para quienes la vean en versión original, el regalo adicional del lenguaje bellísimo lleno de arcaísmos incluída (junto a muchas otras citas originales) esta oración extraída del Diario de John Winthrop, uno de los Puritanos fundadores de Nueva Inglaterra:

"O my Lord, my love, how wholly delectable thou art! Let him kiss me with the kisses of his mouth, for his love is sweeter than wine: How lovely is thy countenance! How pleasant are thy embraces! My heart leaps for joy when I hear the voice of thee my Lord, my love, when thou sayest to my soul, thou art her salvation. O my God, my king, what am I but dust! A worm, a rebel, and thine enemy was I, wallowing in the blood and filth of my sins, when thou didst cast the light of Countenance upon me, when thou spread over me the lap of thy love, and saidest that I should live."

Esta pesadilla arrobadora y cercana de la que no debería hablarse. El Bien y el Mal que son tan vecinos para el puritano. Vamos al bosque a buscar a Samuel. Tal vez encontremos un fuego.

Abrazos