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Friday, October 13, 2017

Free Falling

Hasta pronto, Tom Petty. El mundo está mucho más triste ahora que te fuiste. Pero que hayas pasado por aquí lo hizo a whole lot better.

Sunday, July 30, 2017

"The tide is turning" ("Dunkerque", Christopher Nolan, 2017)

Aquí está Christopher Nolan otra vez jugando con el tiempo, porque eso es lo que hace Christopher Nolan. La crítica, alguna, lo entenderá. No explicaremos, un poco porque estamos cansados de explicar cosas que deberían ser obvias para quien haya visto dos o tres pelis del autor. Es decir: críticos, vean dos más, piensen un poquito y después escriban. Basta de tuitear tanto y tan poca cosa.

Aquí está Christopher Nolan, jugando con el tiempo otra vez. En esta ocasión no tiene que inventarse reglas temporales para el sueño como hizo en la maravillosa "Inception", ni se ve inmerso en problemas relativistas como en la amada (y perfecta) "Interstellar", y tampoco tiene que dejarnos mensajitos guía como en esa joya que es "Memento". Este sueño, esta relatividad, este mensaje que casi carece de diálogos, es un milagro narrativo sin más regla que ese esperado triunfo del espíritu que, al menos, sí sucede en el cine. 

Tres historias se cuentan en dos horas. Una de ellas dura una semana, la otra un día, la otra una hora. Cada una tiene un ritmo y hay un reloj. Cada gesto tiene un significado y hay un reloj. Cada vida tiene un objeto y hay un reloj. Se narra con una claridad solar. No es difícil aunque sí pide que pongas algo de vos. Pero no hay que ponerse de acuerdo antes con nadie, ni en que este agujero negro, ni en que una camioneta tarda en caer lo que una batalla tarda en acontecer. Las cosas pasan, y es así.

Es hermosa. Visualmente es hermosa. Te da miedo, claro. Como todas las cosas hermosas y muy grandes, más que uno. Estuve todo el tiempo temiendo por cuándo se resbalaba, cuándo fallaba, porque desde el principio me ganó el alma con la propuesta: Una semana, Un día, Una hora. Y supe. Supe lo que estaba por hacer. Y supe que era difícil. Supe que una sola falla mínima se llevaría por delante todos los efectos CGI junto con el colosal sonido. Porque una semana contiene al día que contiene a la hora que contiene al balazo. Pero no. No falló. A ver: debo decir que a otros hay que dejarles pasar cosas. En cambio Nolan no deja que se le pase nada. 

Es así: cuatrocientos mil soldados esperan a ser rescatados en una playa de Francia. No es que resistan al asedio: no hay dónde huir. No hay salida, quizás. Una familia zarpa en un barco, a hacer lo que pueda. Tres aviadores salen en una misión de batalla para aliviar el asedio. Esto es el comienzo. El final está en la espuma del mar y en una mentira piadosa y noble y buena.

Salve, Nolan. Los que vamos a morir, queremos que sea con tus tiempos, que son únicos, y que ahora son nuestros. Y hay un reloj.

Abrazos.

Sunday, May 14, 2017

"The dark's not taking prisoners tonight" ("Vessel", Twenty Øne Piløts, 2013)

Twenty Øne Piløts es un dúo de rock nacido en Ohio por 2009, y conformado hoy día por su fundador Tyler Josesph (piano, ukelele, voces) y Josh Dun en batería. Sí,  parte de la banda sonora de esa película espantosa que es "Suicide Squad" es de Twenty Øne Piløts.

Ni en mil años se me hubiera ocurrido escucharlos si no hubiera sido por Emi Castro, a quien agradezco haberme mostrado "Gonner", ese desgarrador final del álbum "Blurryface", de 2015. La banda hace rap, hip hop, rock acústico, reggae, electrónica, pero todo a la vez. No se vayan, que les conviene quedarse.

Las canciones están fuertemente basadas en la poesía. Si Tyler hace rap es "porque las letras le quedan demasiado largas". Esas letras están llenas de ironía, humor y desesperación, que es la materia del rocanrol. Y es una banda de las que hay que escuchar, como tantas, porque es una banda joven, y aunque uno no pueda evitar envejecer, eso no es una excusa para no correr. El rock es joven o no es.

"Vessel" es álbum debut de la banda. Si uno no hubiera escuchado "Blurryface" (2015) diría que se gastaron todo en el primero. Pero no. Es un álbum con una estructura cuidada y creciente, sin monotonía, totalmente contínuo.
El álbum empieza fuerte arriba con "Ode to sleep", con acordes inquietantes y donde de un rap furioso deja lugar a una cancioncita saltarina que deja lugar a una melodía rockera.
Sigue "Holding on to you",  que no creas que vas a estar bailándola todo el tiempo, porque se desespera.
El tercer corte se llama "Migraine", donde se siembra un dolor.
Y entonces llega esa preciosa pesadilla que es "House Of Gold", de la que solamente diremos que es una de las canciones más bonitas y tristes que hemos escuchado últimamente.
"Car Radio" dice "sometimes quiet is violent". Y explota sobre la mitad. Es hermosa.
 La que sigue, "Semi Automatic", esa joya.
I'm semi-automatic
My prayer's schyzophrenic
But I´ll live on, yeah, I´ll live on.
La séptima canción es "Screen" , que a ritmo de reggae dice "We´re broken people", mientras suena un pianito risueño.
Un piano, una sola nota. No te voy a llamar tarde, no voy a caerme en pedazos, no voy a compartir mis demonios con vos. Pero quedáte esta noche: "The Run And Go". Pero quedáte esta noche.
Con "Fake You Out" podremos bailar pero nunca salir de la melancolía como quería Serú. No se puede.
Vamos llegando al final del álbum con "Guns For Hands", que es preciosa y anuncia un final. Al menos cuando uno la escucha en el contexto del álbum. Es electrónica, acelera y acelera, hasta que ¿Reggae? Sí. Qué maravilla.
"Trees" es la penúltima canción. Teníamos que llegar hasta aquí para ver que hasta ésto podía darnos la banda en un sólo disco. Qué cosa más lindísima.
El álbum termina con "Truce". Ese lamento solitario.

Hay que esuchar "Vessel" muchas veces. Aquí debajo, el stream del álbum comleto. Hay que darle mucha oreja. No cuesta nada, la verdad, porque es dulce y cruel como algunas sonrisas. Lastima y alegra. Acaricia y golpea. Es rocanrol.

Abrazos.


Post Scriptum: Gracias Emi por acompañarme a ver a Divididos, por acompañarme con la guitarra, por acompañarme en el descubrimiento de más y más música. Te quiero.

Tuesday, December 27, 2016

Princesa

Despedimos con un abrazo a Carrie Fisher, que se fue a una galaxia muy, muy lejana.

Thursday, December 22, 2016

The OA - (Brit Marling, 2016)

La manera perfecta de hacerte sufrir.
"The OA" es una serie que Netflix ha resuelto disparar a tu cabeza por si querés recibir semejante golpe. Es la manera en la que se rompe con todas las maneras de narrar galaxias de historias. Yo no podría decirte de qué se trata sin cometer un horrible pecado.

Prairie fue Nina antes de morir en aguas heladas. Después es Prairie y un ángel también, pero un ángel al que le duelen las cicatrices. El amor y esa danza, esa danza.

"The OA" fue creada y es protagonizada por la enorme y bellísima Brit Marling: una sonrisa. Es contada en decenas de tiempos y ritmos, arrasando con toda técnica narrativa que te sea familiar. Así la historia, las tramas, la cámara, el montaje y los personajes, y así lo hermoso. Altamente no lineal, y por suerte no fractal, aquella moda.

"The OA" es lo mejor que hemos visto en este año matryoshka. "The OA" es lo más atrevido que hemos visto en mucho tiempo, y hemos visto mucho. Tanta belleza.

Y es posible que "The OA" te pase por el costado, y que no te pierdas el mensaje que entra en tu móvil. Es posible vivir sin "The OA", pero es menos hermoso. Es posible que no dejes abierta la puerta, que no vayas a reunirte con Prairie. No tocarse.

Al menos cinco abrazos.

Wednesday, July 27, 2016

"What's a Nazi?" ("Remember", Atom Egoyan, 2015)

¿Qué es uno sino memoria?
Zev se reconstruye cada vez que se despierta. Se vuelve Zev leyendo una carta de su amigo Max, que le informa que es un sobreviviente de Auschwitz cuya esposa ha muerto hace una semana, y que debe perseguir a cuatro hombres llamados Rudy Kurtlander, porque uno de ellos es Otto Walisch, un nazi fugitivo que asesinó a las familias de ambos. Tiene que encontrar a Walisch y tiene que hacer justicia. Debe leer la carta de Max cada vez que se despierta, porque la demencia se está llevando inexorablemente todo lo que Zev fue, todo lo que es.
Atom Egoyan ("Where The Truth Lies", "Ararat", "Chloe", "Exotica") filma con precisión y dulzura esta road movie protagonizada por el genial Christopher Plummer (Zev) y el por siempre querido Martin Landau (Max). "Remember" narra un viaje con cuatro escalas, cada una de los cuales es un Rudy Kurtlander diferente. Cuenta también cada trabajosa reencarnación de Zev, cada parto donde se esfuerza por nacer desde esa nada que es despertar en un tiempo y un lugar desconocidos, porque no hay pesadilla de ciencia ficción que se compare al fatal disolverse del yo, que vaya uno a saber dónde está, dónde reside, qué es.

Los amigos Martin Landau y Christopher Plummer.

Quienes se encargan de hacer bella esta historia de horror son los arriba nombrados, más Bruno Ganz, Dean Norris y Jürgen Prochnow. Y Paul Sarossy en la fotografía. Plummer se mueve con comodidad en el personaje de Zev, que se refugia con una pizca de malicia en la ternura que despierta: se las arregla para no estar nunca solo, porque al final y al cabo lo moviliza una venganza que debe terminar en una muerte.
¿Qué es Zev sino memoria? Y se deslíe, se diluye, desaparece ansiando la piedad de un balazo.

Tuesday, June 7, 2016

"To Whom It May Concern" ("Wasting Light", Foo Fighters, 2011)

Y uno va y se pregunta ¿Qué estaba escuchando sino ésto? A veces uno espera demasiado y a veces no es tanto, y valió la pena. Uno estuvo malgastando luz, vaya a saber. Pero aquí está, por primera vez, sin siquiera pensar, liberándote otra vez, para ver el brillo un momento a la vez, el sacrificio al que nadie sobrevive, por siempre, cuando sea: No quiero morir. No quiero morir. Foo Fighters traía rocanrol y alcanzamos el último vagón mientras corría ya, mientras se iba, caímos de rodillas pero estamos a bordo.

Este disco fuerte, lleno de vida y con sabor al viejo rock de los setentas, cuando descubrimos esa herida que nunca iba a cicatrizar, se llama "Wasting Light". Es un poema desgarrado de guitarras secas (Dave Grohl, Pat Smear, Chris Shiflett), bajo fuerte y preciso a morir (Nate Mendel) y una percusión tremenda (Taylor Hawkins). Foo Fighters: esa banda de rock con tres guitarras y la voz de Grohl. Post grunge. Ponéle.

El disco abre con "Bridge Burning", sin anestesia porque no corresponde y jamás la pedimos por ser el caso. "Rope", el segundo tema (iba a decir corte, qué boludo) se basa en unos riffs arcaicos que nos recuerdan lo que en realidad disfrutamos de la vida. "Dear Rosemary" pongamos que es la balada necesaria para bajar las pulsaciones pero no, porque late a ciento diez y te lleva por delante, una y otra y otra vez. Para levantar, por si hacía falta, viene "White Limo": si nos gustaba el nu metal, aquí está la raíz, que siempre fue rocanrol.



Aquí llega "Arlandria", que tiene su propio ritmo. Shame, shame, go away, come again some other day. Y entonces, "These Days", que es melodiosa pero muerde. "Back and Forth", un rocanrol bonito de estribillo saltarín, de esos que adoramos. "A Matter of Time" redobla la apuesta de "Arlandria" con ese arpegio detrás de los riffs ensordecedores. "Miss The Misery" viene con una cierta tristeza rabiosa, que encuentra su síntesis en la preciosa "I Should Have Known", porque debería haberlo sabido, debería haber sabido que aquí llegabas, que te ibas, que llegabas: "Walk". Sin duda la canción más Foo Fighter de todas, por canción y por potencia desatada. Por las ganas de seguir y seguir. Porque Foo Fighters es una banda de seguir. Aprender a caminar otra vez, porque uno ha esperado demasiado y no se quiere morir, aunque esté de rodillas, uno quiere seguir, porque no decimos adiós, por siempre, por siempre, no vamos a morir, por siempre, pase lo que pase. Aprender a caminar de nuevo. Porque ya fue demasiado lo que esperamos.


"Walk". La cara de Grohl cuando lee "Coldplay" es de antología.

Debería terminar ahí. Pero no, y es mejor. Termina con "Better Off", un tema beatlero, bello y bien peinado. Si terminara en "Walk", sería hermosísimo. Así, es hermoso.

En fin, nos hemos enamorado de Foo Fighters y no ha sido tarde: hemos aprendido a caminar de nuevo, ya que podemos.

Abrazos.