"¿Adolescente? Sí. ¿Broma? No." ("Hard Candy" - David Slade, 2005)


El título de esta película, protagonizada por la increíble Ellen Page ("Juno", "Inception"), es ya todo un acierto. La expresión en inglés, es literal: es algo dulce pero muy difícil de morder.
Hayley (Ellen Page) es una chica de catorce años que conoce a un señor llamado Jeff (Patrick Wilson) en una sala de chat virtual. Recordemos que la peli es de 2005, y que las redes sociales eran una novedad a la que la gente no estaba enganchada masivamente. Pero ya se veían venir los fenómenos que podían generar. Básicamente la película toma el caso de una relación virtual que pasa a concretarse, como decíamos entonces, IRL: In Real Life. Cuando estas cosas suceden, la relación adquiere matices inesperados, como cualquier relación que cambia. Los sujetos pasan a tener rostros, gestos, voces. Y pasan a cometer actos, que de eso se trata en este caso.
En el caso de "Hard Candy", podemos imaginar que Jeff, un fotógrafo de 32 años que le propone a la joven encontrarse, llevarla a casa y tomarle unas fotografías, es por lo menos un poco perverso. Hasta aquí no nos equivocamos. Y hasta aquí lo que podemos imaginar, porque en adelante no haremos más que sorprendernos. Y temer. Porque "Hard Candy" da mucho, mucho miedo. Fundamentalmente dan miedo las cosas que quedan ocultas.
El trabajo con el color es magnífico: rojos, verdes, azules muy definidos, sin transiciones: en "Hard Candy" hay muy pocos matices. Las luces son prácticamente quirúrgicas, como los diálogos. Se trata de una película con dos personajes, por lo cual la acción (que no cesa ni un instante) se sostiene gracias a la cámara (lo que muestra y lo que no muestra, cómo lo hace: se adivina mucho videoclip) y fundamentalmente a las actuaciones de Page y Wilson.
Sugiero procurarse copañía silenciosa y cálida para verla. Para beber, cerveza Chimay. Roja, de preferencia, pues viene al caso.
Saludos

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