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Monday, October 12, 2015

"There's No Other Way" (Blur en Tecnópolis - 11 de octubre de 2015).

La banda de Damon Albarn y Graham Coxon... y de Dave Rowntree y Alex James (cómo no),  se presentó en dos fechas en Argentina. Una en Córdoba y otra en Buenos Aires, 10 y 11 de octubre de 2015, respectivamente. Contaremos aquí lo que nos dejó el concierto en Tecnópolis, Buenos Aires, que para quien ésto escribe, comenzó el día anterior y todavía no se termina. Quien ésto escribe tiene mucha, mucha suerte: ni las anginas ni los youtubers pudieron impedir que llegáramos luego de un largo viaje a estar cerquita de la banda, con la mejor compañía posible.

Después de que tocaran "Callate Mark" (una banda punkita cheta bastante pasable) y "Estelares" (una banda de señores como de mi edad, intentando evacuar desde una altura  un tanto mayor de a la que se encuentran sus posaderas), se apagan las luces y sí: Aquí está Blur. Una escenografía que presciende de toda pantalla: Tres octógonos con raros símbolos hechos de segmentos de recta y de curvas, muy sugestivos, con bolas de espejos en el centro. Luces, y pará de contar.

El concierto abrió con "Go Out", y pegadito vino "There's no Other Way", bien arriba. Con el fin de proteger la vida de mi hija, nos apartamos un poco del centro del pogo (aunque luego de habernos dejado salpicar por el agua que lanzaba Damon), para disfrutar de "Lonesome Street", "Badhead"
, "Ghost Ship", "Coffee and TV", "Out of Time", "Caravan" y "Beetlebum". Bailando a como locos con mis hijos adolescentes, que todavía puedo. Y se vino "Thought I Was A Spaceman", esa maravilla. Siguió "Trimm Trabb", y siguió "Tender".

Blur no se guardó nada: una línea de bronces, un coro de cuatro voces, un sonido cristalino que no se ahorra fuerza ni complejidad. Uno no puede creer que algunas canciones sean coreadas y entendidas, con esos cambios y esas escalas. Colabora el excelente sonido del Estadio Cubierto de Tecnópolis, casi casi lleno.

Damon Albarn y Graham Coxon volando el techo del Estadio de Tecnópolis.

Seguimos con "Parklife" y casi lloramos con "Ong Ong", abrazado con mi enorme hijo, que de esto sabe. Y nos fuimos deslizando hacia "Song 2", "To The End" y cuando después de "This Is A Low" la criatura me dijo "Pá, pasáme esa", pensé que algo bueno habré hecho.

Blur abandona el escenario. Desaparecen las bolas de espejos. Nadie se mueve. Y aquí vuelven para tocar "Stereotypes", "Girls and Boys", "For Tomorrow". Suena "The Universal", y Damon entra tarde. Así que arranca de nuevo. It really, really, really could happen. Fui muy feliz. Fui muy feliz.

Es decir, el show de Blur me hizo feliz, muy feliz. Mis hijos me hacen muy feliz. Y punto, porque hay cosas que no hay que tocar demasiado, hay que dejarlas guardaditas y seguir siendo felices. Y lo demás, just let them go. Porque it really really really could happen. 

Con el corazón lleno de Tender, nos comimos un pancho, tomamos un taxi carísimo (me quiso cobrar 500 pesos por llevarnos hasta San Telmo, invocando al Mercado, le dijimos que lo que estaba haciendo era un delito, que era un corrupto y que por lo que me estaba cobrando, al menos teníamos el derecho de decirle que esperamos que nunca jamás el Mercado siguiera decidiendo el precio de un taxi... pero es la CABA y ya se sabe), dormimos poco, nos tomamos un avión, recuperamos nuestro autito en el aeropuerto de Mendoza, manejamos hasta San Juan escuchando a Blur, nos dimos besos y aquí estamos, listos para seguir viviendo con alegría venga lo que venga: ya sabemos de tristezas, de idioteces y de mala onda. Come on come on come on, get through it. Siempre les hemos ganado. 

Siempre.

Abrazos.