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Wednesday, December 16, 2015

"It was real. All of it" ("Star Wars VII - The Force Awakens" - JJ Abrams - 2015)

Con una historia sólida, personajes complejos y bien desarrollados, acción filmada sin locura pero con frenesí y esa estética arrobadora que tanto extrañábamos, llega esta entrega de la saga Star Wars de la mano del brillante JJ Abrams.

Vimos el preestreno en una sala repleta de fans. Hacía mucho que no escuchaba aplausos en una sala de cine. Nos dejó boquiabiertos, nos dio mucho más de lo que esperábamos, nos devolvió la alegría y la tragedia del devenir de los años. Nos dijo que a los finales felices les siguen tiempos en los que hay que resistir. La peli es hermosa.

Si bien el Imperio Galáctico ha caído, el poder ha quedado en manos del Primer Orden. La Alianza Rebelde ha debido transformarse en la Resistencia, al mando de la General Leia Organa (Carrie Fisher). El Primer Orden quiere poner punto final definitivo a la Republica, siendo que el último Jedi Luke Skywalker (Mark Hamill) ha desaparecido. Un grupo de rebeldes liderado por Han Solo (Harrison Ford) va a intentar llevar los rastros de Skywalker hasta el mando de la Resistencia, a bordo del viejo y querido Halcón Milenario. ¿Qué más se puede pedir? Es La Guerra de las Galaxiass como siempre quisimos verla. Y hay más.

Un reboot de recuerdos, suculento y fuerte. Treinta años después hay que refrescar la memoria y seguir intentando reconquistar la libertad. La lucha es dura, porque hay un poder detrás del poder, pero la alegría sigue siendo de la rebelión y de la resistencia. La Fuerza sigue de nuestro lado, pero cuesta mucho defender la luz.

Brillan y queman solamente dos sables láser en rojo y azul. Las hazañas del Halcón no deberán tener fin, siempre se le pedirá más. Y así nos vamos seguros de que el sable volverá tarde o temprano a las manos de quien sabe que sostener el milagro requiere sacrificios y tiempo.

Que la Fuerza nos acompañe.

 SPOILER!!!!! SPOILER!!!! SPOILER!!!

 Camila: Lloramos juntos esa muerte. Te juro que vamos a poder. Te juro que estamos del lado de la Luz. Te quiero con toda la Fuerza.

Thursday, November 19, 2015

"Real or Not Real?" ("Sinsajo Parte 2", Francis Lawrence, 2015)

Vas a hacer todo lo que esté en tu mano por lograr que se haga justicia. Vas a salir muy lastimada. Vas a ser un poquito feliz, aunque te duela todo. Vas a terminar poniendo puntitos en el debe y el haber, a ver si ha valido la pena, mi hermosa y sufrida Katniss Everdeen.

Fuimos a verla en preestreno, porque hay menos gente que se tome selfies durante la película.

"Los Juegos del Hambre - Sinsajo Parte 2" viene finalizar esta historia de una revolución, que le reclamábamos a la primera entrega. Todo se nos ha dado. La película es bella, impecable, conmovedora. Tiene unos ritmos internos absolutamente arrobadores, como Jennifer Lawrence. Jennifer es una enorme, enorme actriz. Qué decir de los demás, de todos los que han pasado y de los que nos estamos despidiendo con una punzadita de tristeza, como se despiden los amigos que se quieren. 

Este párrafo es para nuestro amado Philip Seymour Hoffman, el inmortal Plutarch Heavensbee. Te vamos a abrazar mucho un día, más tarde que temprano, esperamos.

Arrancamos donde habíamos dejado a Katniss, y la vamos a seguir en su permanente conflicto con las imposiciones, vengan de donde vengan. La vamos a seguir hacia la invasión del agonizante Capitolio, siempre en el ojo de la cámara, haciendo de Sinsajo en ese juego que empezó como un sangriento reality show, continuó como propaganda revolucionaria y terminará con la guerra transmitida en tiempo real. El rol de los medios audiovisuales, la necesidad de transmitir primero, la búsqueda del golpe de efecto. El discurso, la manera de mostrar, el ángulo, la manipulación de los hechos y la manera en la que se muestran. Todo eso hay, para quien quiera verlo. Y muchísimo más. 



Diremos que la fotografía y el 3D son preciosos. En general "Sinsajo 2" es oscura, y solamente se ilumina para mostrar lo espantoso y lo sublime. Diremos que la historia sentimental se hace más pasable, porque está en segundo plano, y es obvio que Katniss Everdeen solamente puede quedarse del lado de la lealtad. Diremos poco más, pero diremos:

Adiós, Haymitch (Woody Herrelson). Tomémonos una cerveza o cien un día de éstos. Adiós, Peeta (Josh Hutcherson), siempre supiste convencernos de que eras leal y valiente. Adiós, Gale (Liam Hemsworth), tuviste tus momentos. Adiós, Finnick (Sam Claflin), supiste ganarte nuestro aprecio gracias a tu irrenunciable amor. Adiós, Primrose Everdeen (Willow Shields), no podrían haber elegido otra actriz. Adiós, Snow (Donald Sutherland) y Alma Coin (Julianne Moore): las dos caras del Poder intentando destruirse una a la otra. Adiós, queridísima Effie Trinkett (Elizabeth Banks), uno de los personajes más entrañables y necesarios para mostrar la naturaleza del Capitolio. Adiós, Jena (Johanna Mason), bella, enloquecida y enloquecedora. Adiós, Plutarch Heavensbee (no queremos decirte adiós).

"Pasaremos el momento de la hermandad y la comprensión mutua, hasta que nuestra desmemoria y nuestro afán de autodestrucción nos lleven de nuevo a cometer los errores del pasado. Pero tal vez, esta vez habremos aprendido algo". 

Quisiera volver a no saber para disfrutar en plenitud de lo que viene. 
No se puede. 
Y así es como Los Juegos del Hambre llegan a su fin. Tres dedos en alto y cuatro notas musicales.

Final.

Post Scriptum: Gracias, gracias y mil gracias, Camila, por haberme mostrado este mundo y por haber sido la tuya la primera voz que oí pronunciar la preciosa palabra "Sinsajo". Te quiero, Katniss Everdeen.

Monday, November 2, 2015

Slasher recargado ("It Follows", David Robert Mitchels, 2014)

"Está detrás de tí" se llama  por estas tierras "It Follows", esta excelente ópera prima de David Mitchels. Se le notan a la peli los vicios de la obra primera, esa donde el cineasta quiere meter los recursos clásicos de la cámara, tal vez un poco en demasía. Así y todo, se logra la sorpresa y se logra el miedo sin necesidad de ser condescendientes. Y aunque a veces se hace un poquito larga en el exceso, está muy ajustada a la hora de mostrar y de no mostrar.

En el "slasher", un grupo de adolescentes, nucleado alrededor de una chica, es perseguido por los monstruos del pasado que son, siempre, los pecados de sus padres. Los chicos van siendo eliminados en un orden más o menos previsible y sangriento. Tanto los pecados del pasado como los monstruos que los vienen a simbolizar suelen ser bastante pobres por lo obvio, y todo suele explicarse hacia los dos tercios del metraje. Aquí, no.  Dependiendo del presupuesto del film, las manera en que los chicos van siendo eliminados es más o menos creativa. Aquí el presupuesto es muy ajustado, de modo que hay que hacer algo diferente.

A un comienzo soberbio, con un plano secuencia con travelling circular de libro, donde una chica de piernas flacas huye de no se sabe qué, le sigue un desarrollo inteligente que respira realismo. Véase la secuencia donde los chicos planean su tarde de ocio aburrido y vacío viendo películas viejas. Véase a la madre en segundo plano, bebiendo a las seis de la tarde mientras habla interminablemente por teléfono. Abandono, desidia, mediocridad, la resignación temprana ante la negación de los sueños juveniles, todo pide a gritos que suceda algo que le exprima un poquito de interés a la vida.

Escenarios donde reina el abandono y la decadencia de una clase media trabajadora que se conforma con lo que le toca en suerte, y el frío de los ladrillos desnudos de casas que alguna vez quisieron ser prósperas. El monstruo que te persigue toma la forma de aquello que amás, y lo que amás, en ese escenario en lo que nada importa ni subsiste demasiado, es mutable y superficial.

Es éste el eje de la película de Mitchel, que cuenta con un reparto de excelentes jóvenes actores: Maika Monroe (Jay), Lili Sepe (Kelly), Olivia Luccardi (Yara), Daniel Zovato (Greg) y Jake Weary (Jeff). Ojo a Maika Monroe, que se lleva puesto el personaje sin estridencias previsibles. Destacamos la dirección de arte de Joey Ostrander y la cruda fotografía de Mike Gioulakis ("John dies at the end"). Técnicamente impecable, salvando con talento el escaso presupuesto, dramáticamente triste y deliciosa, narrativamente precisa, "It Follows" nos deja un regusto agridulce, porque nos muestra que a la monotonía la interrumpe el horror más veces de lo que quisiéramos.

Abrazos.

Monday, October 12, 2015

"There's No Other Way" (Blur en Tecnópolis - 11 de octubre de 2015).

La banda de Damon Albarn y Graham Coxon... y de Dave Rowntree y Alex James (cómo no),  se presentó en dos fechas en Argentina. Una en Córdoba y otra en Buenos Aires, 10 y 11 de octubre de 2015, respectivamente. Contaremos aquí lo que nos dejó el concierto en Tecnópolis, Buenos Aires, que para quien ésto escribe, comenzó el día anterior y todavía no se termina. Quien ésto escribe tiene mucha, mucha suerte: ni las anginas ni los youtubers pudieron impedir que llegáramos luego de un largo viaje a estar cerquita de la banda, con la mejor compañía posible.

Después de que tocaran "Callate Mark" (una banda punkita cheta bastante pasable) y "Estelares" (una banda de señores como de mi edad, intentando evacuar desde una altura  un tanto mayor de a la que se encuentran sus posaderas), se apagan las luces y sí: Aquí está Blur. Una escenografía que presciende de toda pantalla: Tres octógonos con raros símbolos hechos de segmentos de recta y de curvas, muy sugestivos, con bolas de espejos en el centro. Luces, y pará de contar.

El concierto abrió con "Go Out", y pegadito vino "There's no Other Way", bien arriba. Con el fin de proteger la vida de mi hija, nos apartamos un poco del centro del pogo (aunque luego de habernos dejado salpicar por el agua que lanzaba Damon), para disfrutar de "Lonesome Street", "Badhead"
, "Ghost Ship", "Coffee and TV", "Out of Time", "Caravan" y "Beetlebum". Bailando a como locos con mis hijos adolescentes, que todavía puedo. Y se vino "Thought I Was A Spaceman", esa maravilla. Siguió "Trimm Trabb", y siguió "Tender".

Blur no se guardó nada: una línea de bronces, un coro de cuatro voces, un sonido cristalino que no se ahorra fuerza ni complejidad. Uno no puede creer que algunas canciones sean coreadas y entendidas, con esos cambios y esas escalas. Colabora el excelente sonido del Estadio Cubierto de Tecnópolis, casi casi lleno.

Damon Albarn y Graham Coxon volando el techo del Estadio de Tecnópolis.

Seguimos con "Parklife" y casi lloramos con "Ong Ong", abrazado con mi enorme hijo, que de esto sabe. Y nos fuimos deslizando hacia "Song 2", "To The End" y cuando después de "This Is A Low" la criatura me dijo "Pá, pasáme esa", pensé que algo bueno habré hecho.

Blur abandona el escenario. Desaparecen las bolas de espejos. Nadie se mueve. Y aquí vuelven para tocar "Stereotypes", "Girls and Boys", "For Tomorrow". Suena "The Universal", y Damon entra tarde. Así que arranca de nuevo. It really, really, really could happen. Fui muy feliz. Fui muy feliz.

Es decir, el show de Blur me hizo feliz, muy feliz. Mis hijos me hacen muy feliz. Y punto, porque hay cosas que no hay que tocar demasiado, hay que dejarlas guardaditas y seguir siendo felices. Y lo demás, just let them go. Porque it really really really could happen. 

Con el corazón lleno de Tender, nos comimos un pancho, tomamos un taxi carísimo (me quiso cobrar 500 pesos por llevarnos hasta San Telmo, invocando al Mercado, le dijimos que lo que estaba haciendo era un delito, que era un corrupto y que por lo que me estaba cobrando, al menos teníamos el derecho de decirle que esperamos que nunca jamás el Mercado siguiera decidiendo el precio de un taxi... pero es la CABA y ya se sabe), dormimos poco, nos tomamos un avión, recuperamos nuestro autito en el aeropuerto de Mendoza, manejamos hasta San Juan escuchando a Blur, nos dimos besos y aquí estamos, listos para seguir viviendo con alegría venga lo que venga: ya sabemos de tristezas, de idioteces y de mala onda. Come on come on come on, get through it. Siempre les hemos ganado. 

Siempre.

Abrazos.

Monday, September 28, 2015

"Te perdono. ¿Me perdonas?" ("Hannibal" - Bryan Fuller - Temporadas 1 y 2)

Este es un post para frikis. El que avisa no traiciona.

"Hannibal" es una serie basada (muy, muy basada) en los personajes creados por Thomas Harris para su novela "Red Dragon". Vas a encontrarte además con elementos y personajes de las novelas "Hannibal", "Hannibal Rising" y "The Silence of The Lambs". En todas estas novelas, el causante del sufrimiento se llama Hannibal Lecter: mi monstruo favorito. Y el tuyo, lo sé.

Lo que en las adaptaciones cinematográficas se ha llevado con mayor o menor acierto, en la serie de Bryan Fuller alcanza el clímax y, así y todo, sigue sorprendiendo. A quienes sabemos quién es, por ejemplo, Esther Mofett, nos sigue sorprendiendo. A quienes pensábamos que no había Lecter sin Hopkins, Mads Mikkelsen nos ha dejado calladitos la boca. A quienes siempre hemos despreciado en el fondo a Will Graham, Hugh Dancy no nos decepciona (perdón, Ed Norton y William Petersen). Y si para vos, como para mí, Freddie Lounds era el inmortal Philip Seymour Hoffman, verás que el cambio no está nada mal. Ojo, el Lecter de Bryan Cox en "Manhunter" (la primera adaptación de la saga Lecter, dirigida por Michael Mann) era sublime, pero era un Lecter preso, como el de Hopkins. Preferimos a un Lecter libre.

Lecter es (más allá de Mischa y aquellos acontecimientos) el Demiurgo, el hacedor del caos, la causa primera de lo que sangra. Es, por todo ello, pura belleza y buen gusto. "Hannibal" es una serie barroca en sus imágenes y sus guiones, escritos evidentemente por personas que han entendido a la perfección de qué se trata la cosa. Es una serie que, como el Dr. Lecter, aborrece la vulgaridad. Y ama el buen beber y el buen comer. Cada capítulo lleva por título el nombre de un manjar. Es una serie llena de sangre y vísceras, de literatura y música. Es malvada y mortal como una mujer increíblemente hermosa: ¿Por qué Will Graham rescata perros vagabundos? Ya lo sabrás, Mason Verger. Ya lo sabrás.

La segunda temporada se cierra como cierra la novela (no la película) "Hannibal". Y se abre, porque faltan Francis Dollarhyde, Clarice Starling, el Inspector Pazzi, Lady Murasaki, la cabaña y Mischa, donde todo empieza. Ein Männlein steht im Walde ganz still und stumm. Falta mucho por contar, y eso siempre es una suerte.

De manera que sentémonos a la mesa. Usted aquí, por favor. Escanciemos el vino con lentitud para poder apreciar su viscosidad y su color. Regocijémonos con el aroma de las frutas recién cortadas y de las especias frescas. En esta casa, los personajes tienen un desarrollo lento y exquisito. Escuchemos la música y admiremos la belleza de la vajilla.
La carne está en su punto.
Siempre.

Abrazos

Post Scriptum: Obra en mi poder este perfumado objeto, que una maravilla de maravillas me ha regalado.

Te quiero, Clariiiiiice....

Saturday, September 5, 2015

"El default que no fue". ("Amenazados - El Miedo en la Economía" - Alfredo Zaiat - 2015).

Los sábados en casa empiezan con pajaritos desde hace muchos años ya. Y con el editorial de Alfredo Zaiat en su programa "Cheque en Blanco", que se emite por Vórterix. Zaiat escribe sobre economía en "Página /12", y es un gusto verlo de vez en cuando en la TV Pública, revisar sus editoriales y mirar cómo discute con otros economistas despojado de la túnica de gurú. Desde hace muchos años, también, viene sosteniendo una concepción política de la Ciencia Económica, deconstruyendo la imagen alquímica de los procesos económicos, de los actores de la economía y de los economistas. Todo esto con análisis cuidadosos, documentados y contextualizados.

Luego de haber leído "Economía a Contramano", uno esperaba en "Amenazados" una especie de actualización, a la luz de la evolución de la política argentina y mundial. Por suerte, no es así. Zaiat habla en su último libro acerca de cómo el poder real crea demonios, los instala como protagonistas y los utiliza para llevar agua a sus múltiples molinos. Zaiat pone como protagonistas en cada capítulo a los hechos contrastables (y vividos) de los procesos, exponiendo las variables duras a la luz de sus causas, y midiendo con mirada amplísima sus efectos. Zaiat ha evolucionado enormemente, también, como escritor: su relato fluye y funciona muchísimo mejor, se lee sin esfuerzo y permanentemente atrapa como una novela. Pero, claro, no es una ficción. El Capítulo 6, acerca de las corridas cambiarias, está contado en tiempo de cine, con sus aceleraciones y sus pausas, con ritmos internos que cuentan una historia que nos tuvo en vilo durante meses. Los criminales son desenmascarados desde el principio, pero lo que importa es el devenir, como en las buenas ficciones.

"Amenazados" es un libro excelente, muy bien escrito y documentado. No renuncia al lenguaje formal, que se nos hace familiar a poco de empezar. Es un hecho periodístico potente y un hecho literario agradable. Hay que leerlo, porque cosas así no abundan incluso hoy en día, cuando cualquier idiota escribe un libro.

Abrazos.

Friday, August 21, 2015

Chau, Daniel.

Un aplauso fuerte para despedir a Daniel Rabinovich. Somos muy dichosos de haberlo tenido por acá.

Saturday, August 15, 2015

"Sos un desagradecido." ("El Clan", Pablo Trapero, 2015).

San Isidro es un "partido" (que así se llaman los municipios en Buenos Aires) pequeño, coqueto y de selecta población de gente de clase media alta. Yendo hacia el Norte desde la Capital del país, se pasa por Vicente López, Olivos y se llega en alrededor de media horita a este bello lugar lleno de casas hermosas, con patios, césped, piscinas, árboles, mascotas gordas y gente bien. En San Isidro, entre los años de plomo de la última dictadura militar y el inicio del proceso democrático, tuvo lugar una serie de secuestros extorsivos seguidos de asesinato, llevada adelante a modo de empresa familiar, al mando de un psicópata llamado Arquímedes Puccio.

Arquímedes gozaba de muy buenas conexiones entre la gente de acción del terrorismo de estado, pero también entre los buenos, honestos y acaudalados vecinos de San Isidro. Es decir, tenía acceso a potenciales víctimas entre los segundos y a un paraguas de impunidad por parte de los primeros. Y además, era un monstruo. Hasta aquí, el contexto.

Con una cámara genial, y una dirección de fotografía (J. Apezteguide) acertadísima, Trapero nos lleva a tres momentos de la década de 1980 en Argentina, centrados en las andanzas del Clan Puccio: de cómo se consolida la impunidad, de cómo se sueltan las manos, de cómo caen los que se enchastran. Porque una cosa es cierta: Puccio se ensuciaba las manos y tenía el calabozo en su casa. Esto lo aclara Trapero en varias oportunidades. Un aplauso para la dirección de arte (S. Orgambide), el vestuario y el maquillaje (Araceli Farace). Francella compone un monstruo estremecedor: El Arquímedes Puccio de Francella te da mucho miedo. El resto del reparto y del equipo técnico se las arregla para impedir que Peter Lanzani descomponga el clima y dañe la película a pesar de sus ingentes esfuerzos. La película nos lleva a los luminosos ochenta y al derrumbe del Terror de Estado, que aun hoy sigue dando coletazos en Argentina.

Trapero está (para los que no gozamos del toque mágico BAFICI) filmando cada vez mejor. Es gracioso ver cómo llega a la gente "bien" que va a las salas a ver esta película como si se tratara de una historia de marginalidad villera. Es muy acertado que haya elegido esta historia después de las otras que dirigió ("Mundo grúa", "El Bonaerense", "Leonera", "Carancho", "Elefante Blanco") y que lo haga en clave parecida, sin anestesia y con la misma impiadosa mirada.

Abrazos



Sunday, August 2, 2015

"I Wanna Be With You" ( "The Magic Whip" - Blur - 2015)

Doce años después... y todo así. Un nuevo álbum de la banda inglesa "Blur".

Aquí llega Damon Albarn con su banda, que suena de ensueño. Resistiremos la fortísima tentación de  decir que viene a completar el trabajo solista de "Everyday Robots" (Damon Albarn, 2014), tentación que surge  de escuchar los dos primeros temas: en la tercera pista aparece "Blur" y decimos: Es un disco de "Blur". Es el mejor disco que le escuchamos a "Blur", decimos en la sexta pista. Y agradecemos en la séptima que todavía quede disco, porque se viene la maravilla de "Ong Gong", una de las canciones más bonitas que hemos escuchado últimamente.., y hemos escuchado mucho.

Vuelve "Blur" con un disco rompedor, porque si se ha de volver (y más siendo y llamándose una "Blur") se ha de volver con algo que  desarme, disloque y desbarate. Si hemos de volver, hemos de volver con todo lo nuevo que tenemos, con todo lo que hemos aprendido y sin un solo tic que recuerde al pasado, que pasado es. Y entonces ¿Qué mejor que empezar con "Lonesome Street"? Para marcar terreno y firmar a lo "Blur".

"Lonesome Street" es el primer corte del álbum, y marca el terreno. Es precioso, britpop, cuadrado, sonoro. Y sumamente "Everyday Robots". "New World Towers" es aún más "Everyday Robots", y uno lo va agradeciendo, claro. Entonces, "Go Out" aparece del vacío, con todo el brillo de la banda.  Es la primera pista donde se reconoce el genio de Graham Coxon recargado. Menos mal. Un trabajo complejo y bailarín. "Ice Cream Man" es el cuarto tema, con ritmo reggatta, pero con guitarra Coxon que alucina para escuchar en loop. Sigue "Thought I Was a Spaceman", pura irónica nostalgia, bella, bella, con drumkit setentoso y que solo soporta las voces de Albarn y Coxon. La fiesta sube y sube con "I Broadcast", a ritmo de rocanrol, que continúa con "My Terracotta Heart", aunque poniéndonos un poquito más serios: Una canción bonita donde las haya, profunda donde se las excave, y diríamos que el núcleo del álbum. Continuamos con "There Are Too Many of Us", que sería un himno si no fuera que lo que sigue es ni más ni menos que "Ghost Ship", la más Damon Albarn de todas, y una de las que no deja de sonar en la cabeza cuando se piensa en este álbum. Y entonces, cuando ya habíamos escuchado todo lo que había que escuchar, se viene "Pyongyang", proponiendo una curva cerrada hacia el final. Y hacia el final hay una gigantesca "Ong Gong": Brillante, hermosa, transparente, tarareable, no me saquen de acá que se está tan bien, "I wanna be with you" es el estribillo más común, visceral, obvio y precioso que pueda cantarse. Y debe terminar como termina. Escuchá eso. El álbum cierra con un cristalino "Mirrorball", que levanta muertos.

En resumen, en resumen, en resumen nada. Un disco bellísimo y concienzudo fruto de la cabeza de dos artistas del carajo como son Albarn y Coxon, donde uno percibe más la marca de Albarn porque es lo que más ha escuchado. Un disco de esos que son los mejores porque siguen dando más de sí cuanto más se los escucha. En pitchfork.com puede escucharse todo. Los que tengan iMusic pueden escucharlo completo también. La verdad es que vale la pena comprarlo y atesorarlo, porque es hermoso.

Post Scriptum: Hoy fuimos a ver "Misión: Imposible - Nación Secreta", donde se recupera el sentido de la saga. Y mi hija me dijo que quiere estudiar cine. Es decir: yo quisiera ser más feliz, pero no puedo.

Abrazos.

Sunday, July 26, 2015

"Funny how?" ("Goodfellas", Martin Scorsese, 1990).

Amamos a Marty.

"Goodfellas" ("Buenos Muchachos" de este lado del Atlántico) es una película de Martin Scorsese, lo cual ahorra mucho decir. Un director que recurre a la ortodoxia, siempre, y siempre la hace trabajar para los ritmos frenéticos de sus historias enloquecidas de sangre, traición y violencia. Como la de Jesucristo, que también supo filmar.

Aquí hablamos de un Scorsese maduro y pleno, y de una historia de gángsters cumpliendo el sueño americano. "Goodfellas" cuenta la historia de un muchacho exitoso, al fin y al cabo, llamado Ray Hill (Ray Liotta); un irlandés que se abre camino en el mundo del crimen organizado, dominado por los italianos en la década de 1970, en los Estados Unidos.  A partir de allí, la película abarca dos décadas y media en las que el trío de malvivientes protagonista, que se completa con Jim Conway (Robert De Niro) y el psicópata Tommy De Vito (Joe Pesci) viven una existencia de abundancia y descontrol, en un mundo que está igual de demente que ellos. En efecto, "Goodfellas" es una narración de angustias y desenfrenos propios de su contexto: nos terminan condenando las más más insignificantes minucias y nos acaban traicionando los más obvios traidores. Y si bien no vamos a decir cómo termina, diremos que el crimen paga, y muy bien, mientras paga.

Amamos a Marty. Nos encanta ver cómo pervierte la ortodoxia, porque el cine de Scorsese no es otra cosa que herejía. Idolatramos a Scorsese. La Vanguardia debería entender que... No. No dije nada.

No dije nada.

Abrazos.

Tuesday, June 23, 2015

"Embarazada. Otra muestra de sangre.¨(¨Rosemary's Baby", Roman Polanski, 1968)

Rosemary y Guy son un matrimonio más o menos feliz y enamorado. En su nuevo, amplio y luminoso departamento de Nueva York, buscan juntos la tranquilidad, el éxito y la descendencia. Entonces conocen a sus vecinos, Minnie y Roman, una pareja de ancianos con los que entablan una amable y familiar relación. Una relación que aparece rápida, vertiginosa, inasible, extraña.

Y entonces, Rosemary se queda embarazada.

"El bebé de Rosemary" o "La semilla del Diablo" (título spoiler donde los haya, pobres mis amigos peninsulares), es una película de Roman Polanski, protagonizada por la absolutamente preciosa y genial Mia Farrow, por el no menos genial John Cassavets, cabezas de un  reparto de ensueño en el cual brilla como nadie Ruth Gordon, la amable y temible Minnie. Es una película de horror única, por su sutileza, sus ritmos propios, su agilidad dramática. Se disfruta cada fotograma, porque es fantasmal y onírica a la vez que, cuando la narración lo requiere, es cruda y real y feroz.

Y ya está. Porque es una joya y a las joyas no hay que pulirlas tanto, que ya brillan de por sí. De manera que a morirse de miedo con esta pesadilla mágica de Polanski, a quien tanto queremos. Con esta pesadilla que tanto ha dado de sí en la cultura popular, dentro y fuera del cine, de la que se sigue hablando cincuenta años después de que fue filmada.

Larga vida al miedo.

Abrazos.

Tuesday, June 16, 2015

Sinchronicity ("Stop Making Sense" - Talking Heads - Jonathan Demme - 1984)

De las bandas que suenan como un reloj, Talking Heads fue lo mejor de lo mejor. Divertida y cáustica, la banda liderada por David Byrne sigue dando ganas de bailar rocanrol, con su sonido cristalino, su sólida base rítmica, su propuesta eléctrica-electrónica jugadísima, y sobre todo por su funcionamiento colectivo. No suena David Byrne: suenan Talking Heads.

La película de Jonathan Demme ("The Silence of The Lambs", "Something Wild") comienza con un plano-secuencia de unos diez minutos que empieza por los títulos (a lo Kubrick, a lo Sonnenfeld, a lo Burton) y con Byrne entrando al escenario absolutamente solo, con un radiocassette y una guitarra, para interpretar "Psycho Killer", la canción que abre el film. El concierto. Porque se trata de un concierto de Talking Heads. Luego de que la banda se termine de montar en el escenario, vamos a asistir a una serie de secuencias donde cada transición, cada cambio de vestuario y de iluminación se corresponden, plano a plano, con el clima de cada canción. Y vice versa.  O no sé, pero todo es y todo suena perfecto. Si la estás mirando, estás viendo la primera película hecha íntegramente con audio digital. Y no vas a ver muchos cortes ni mucho plano contrapicado ni mucho frenesí. Pero sí te vas a sorprender.

Como siempre en estos casos (voto a Roger Waters) hay una puja estética entre el concepto del músico y el modelo conceptual del cineasta. En "Stop Making Sense" por suerte hay un equilibrio precioso, una cosa así de sinergia. Los temas más bellamente logrados son "Psycho Killer", "Heaven", "Slippery People", "Burning Down The House", "Once in a Lifetime", "Girlfriend Is Better" y "Take Me To The River".

Sí, me encanta Talking Heads.  Me encanta la voz de David Byrne. Y adoro a Tina Weymouth, la bajista, que colaboró con Damon Albarn (ella es Noodle, de la banda Gorillaz) y que tiene un bajo Höfner Steinberger, igualito a mi guitarra eléctrica, esa que pagué en ocho cuotas en una tienda de la calle Marina, en una época y en una ciudad en la que todavía existían los unicornios. Stop making sense.

La película se encuentra completa y con excelente calidad de sonido en YouTube.
Aquí habrán serpientes. Take me to te river and fuck me in the water.

Abrazos



Thursday, June 11, 2015

Undeath

Gracias, Christopher Lee. Te idolatramos.


Y un poco de rocanrol. "Rhapsody" con Christopher Lee, "The Bloody Verdict of Verden"
Abrazos

Tuesday, May 19, 2015

Diecisiete... y contando. ("The Killing" - Temporada 3 - Veena Sud - 2013)

Se advierte al espectador acerca de la profundidad de ciertos lagos de Seattle.

Estamos volviendo a Seattle, a noches lluviosas y madrugadas frías. Callejones y puentes que dan refugio apenas a los que quedan más allá del borde de cualquier protección. En este clima, Stephen Holder (Joel Kinnaman. Sí: el nuevo RoboCop.) y Sarah Linden (Mireille Enos. Sí, la mujer de Brad Pitt en "World War Z") van a volver a moverse para tratar de detener a un serial killer que se dedica a torturar y matar a chicas adolescentes que se prostituyen por poco más que nada.

La investigación se dispara por la aparición de un cadáver degollado, que a Holder le trae a la memoria una vieja investigación de Linden. En aquella oportunidad, Linden y su antiguo compañero Skinner (Elias Koteas), ahora a cargo de la división Homicidios de la policía de Seattle, atraparon al presunto culpable, Seward (Peter Sarsgaard), quien espera en el corredor de la muerte. Otra vez, asistiremos a una premonitoria carrera de Sarah Linden por los bosques. Otra vez, como antes, la historia recorre dos caminos: la historia de Seward aguardando por su muerte y la historia de esta arrobadora pareja de investigadores protagonistas. Ambas historias van ganando densidad, anidándose, proponiendo clímax independientes y comunes, a medida que se van revelando memorias y a medida que se van produciendo nuevos hechos.

La llamarada del pelo de Sarah Linden, redescubriendo un dibujo que aparece en el primer capítulo de la serie.
Da gusto reencontrar a Linden y Holder contrapesándose igualito que en la vida, con diálogos que no pueden más de verosímiles. Da gusto como volver a la mesa familiar, verlos fumar juntos en el auto y ver a Holder bromear con la vida sentimental de Linden. No voy a besarte, no te hagas ilusiones.

"You have a smoke?" - Linden y Holder. Hay gente que le llama "química", pero estos elementos no están en la Tabla.
Un guión de lujo para actores de lujo. La calidad del reparto es sencillamente inmejorable: Gregg Henry ("Doble de cuerpo", "Scarface"), Grace Zabriskie ("Fried green tomatoes", "The Judge"), Peter Sarsgaard ("Orphan", "Dead Man Walking" (!!!), "Rendition", esa maravilla). Y los jovencitos entre los que amamos por sobre todo a Bullet, sufrida y empecinada, interpretada por Bex Taylor-Klaus.

"The Killing", basada en la serie danesa "Forbrydelsen", vuelve a traernos una historia que termina dañando a quienes la tocan, con el ritmo vital y sin estridencias de una lenta y sangrante puñalada.

Otra cosa: la danesa está mejor, seguramente. Cuidado con las aguas oscuras y profundas como espejos que pueden mostrarte lo que no querés mirar.

Quedan advertidos.

Saturday, April 25, 2015

Una cosa por otra ("The Killing", Veena Sud, 2011)

Encuentran muerta a Rosie Larsen en el baúl de un auto, en un lago en Seattle. Rosie tenía diecisiete años, padre, madre y hermanos, una tía. Durante los veintiséis días que siguen, uno por cada capítulo de las dos primeras temporadas de la serie, vamos a ser testigos de la investigación del asesinato de Rosie. 

Vamos a insertar aquí esta línea sobre cómo nos "The Killing" nos recuerda a "Twinn Peaks", con esa muerte que dispara gritos de secretos, miserias, egoísmo, culpa y mentiras. Y dejaremos la comparación aquí. También he visto fugazmente a Clarice Starling aquí. La detective Sarah Linden (Mireille Enos) y el detective Stephen Holder (Joel Kinnaman) van a ponerse al frente de una obsesión, por culpa de la cual van a estar a punto de perderlo todo, y van a perder demasiado. La trama, por supuesto, va apuntando a diversos sospechosos a medida que se hace más profunda y peligrosa, bajo escenarios lluviosos y densos y tristes. A medida que la mirada va hundiéndose en los personajes y los va lastimando más y más. Conoceremos a los implicados en el crimen al final de la segunda temporada, en el día veintiséis, a la vez que se decide una elección para alcalde manchada pos la sombra de Rosie. Todos van a quedar dañados, porque no hay finales felices y apenas si habrá un poquito de justicia, casi poética.

Los personajes de Enos y Kinnaman, y las cosas que les pasan, no pueden más de verosímiles. La tristeza de Linden contrapesada por la desesperada ansia de equilibrio de Holder conforman una de las duplas policiales más entrañables que hayamos visto. Si alguien desentona es Billy Campbell, en el personaje de Darren Richmond, porque la verdad es que este actor flojo es lo único flojo de la serie.  Nada del resto decepciona.

El pelo rojo de Sarah Linden al principio de la Temporada 3 de "The Killing". Se viene un serial killer.
"The Killing" está basada en una serie danesa llamada "Fobrydelsen", que quiere decir "Crimen" o similar en danés, y que está protagonizada por Sofie Grabol, que aparece brevemente en la adaptación norteamericana. Y por supuestísimo que "la danesa está mejor". Quién lo va aponer en duda.

Abrazos. 
 

Monday, April 20, 2015

"They sell paintings, and then pictures of the paintings and then postcards of pictures of the paintings" ( "Big Eyes" , Tim Burton, 2014)

Vamos a prescindir de la anécdota de género, puesto que tenemos opinión que no hace a la historia ni al cine. Tim Burton cuenta, a todo color, como en "Mars Attacks!", la historia que involucra a Margaret y Walter Keane, quienes entre las décadas de 1950 y 1960, protagonizaron una especie de fraude (que sólo lo es desde lo estrictamente legal) al hacer pasar la obra de uno como la del otro. No digo que el tema de género sea menor (que no lo es), sino que en el relato de Burton algunas miserias se hacen más patentes y otras más sutiles, y tal vez ahí esté lo mejor de la película.

Margaret (Amy Adams) viene cargada con una hija, huyendo de vaya a saber qué traumática ruptura, y conoce al encantador e histriónico Walter Keane (Christoph Waltz). Se enamoran el uno del otro, lo tuyo es mío y todo por el estilo, hasta que Margaret se da cuenta de que tal vez valga la pena dar a conocer que su obra es suya. Que la obra tenga el valor de un dibujito de postal, es otro cantar, y este es el segundo acierto de la película. Cabría preguntarse, en una segunda reflexión, si cierto tratamiento en apariencia superficial no es más que un magnífico recurso de la narración. Pero, claro, ésto está parcializado. Queremos a Tim Burton, para empezar.

Para seguir, lo mejor de la película, aparte del arte, son Amy Adams y Chistoph Waltz, a quien le han escrito líneas importantísimas y bellas en el relato, y que pasa de encantador a psicópata en un abrir y cerrar de ojos grandes. Nos ha encantado reencontrarnos con la bellísima Krysten Ritter, luego de haberla dado por muerta en "Breaking Bad". Nos ha encantado la música de Danny Elfman y el vestuario de la siempre brillante Colleen Atwood. Ésto no es menor. El arte es del equipo de "Harvey Milk", "Ironman" y "Hereafter". Lo que han hecho con la San Francisco de mediados del Siglo pasado es maravilloso, porque es un viaje al diseño y la arquitectura de la época, en la que nos vamos a zambullir aunque la crítica se niegue.

"Big Eyes" es una película hermosa, bien narrada, divertida e inquietante. ¿Qué otra cosa queremos? Queremos a Amy Adams, a Christoph Waltz y a Tim Burton. Arte es la crítica de la naturaleza humana, llena de miedos, gritos, defectos y dulzura. Esta gente hace arte. Qué querés que te diga.

Abrazos. 

Monday, April 13, 2015

"Lo reconozco: estoy internado en un establecimiento psiquiátrico." ("Die Blechtrommel", Günther Grass - Volker Schlölondorff, 1979)

De una de las novelas más hermosas que se hayan escrito, la primera de "la trilogía de Danzig", viene esta genial película de Volker Schölondorff.

Oskar Matzerath decide no crecer a partir de su tercer año de vida. Ya ha visto demasiado, tal vez, porque la historia comienza con su abuela siendo fecundada por un fugitivo en un campo de papas, allá en Danzig, que ahora se llama Gdansk. En el medio, las pobres almas que transitan la pobreza, la mezquindad, la crueldad, el amor, la guerra y la vida. "El Tambor de Hojalata" es una historia luminosa, narrada impecablemente y cuyo guión es también de Günther Grass. Invito a verla a quien no la haya visto. A quienes tengan tiempo y ganas de sumergirse en historias ajenas y lejanas para descubrirlas propias y cercanas, los invito a leer todas y cada una de las novelas de Günther Grass.

Günther Grass tuvo el mal gusto de morirse ayer. Se fue acompañado por el enorme Eduardo Galeano. Habrán de encargarles novelas en el Cielo. Acá siempre los querremos y siempre nos faltará otra vista de esas ciudades frías que terminaron siendo tan nuestras que moriríamos por ellas.

El molino va al paso, el molino va a prisa. El papel de Jan Bronsky me fue dado, aunque quise ser Oskar más de cien veces. Y más quise encontrar a mi Roswita Raguna. Quién sabe.

Abrazos

Saturday, April 11, 2015

"Si tuviera más talento para otra cosa, haría otra cosa." ("Rush", Ron Howard, 2013)

"Rush" es una especie de biopic, al menos en los primeros 30 minutos. Sí, cuenta la historia de la rivalidad entre dos pilotos de Fórmula 1 a mediados de la década de 1970 del Siglo pasado. James Hunt (Chris Hemsworth) y Niki Lauda (Daniel Brühl). 

Quien escribe fue, de chiquito, un fanático de la F1. No por Reutemann, sino por Niki Lauda. El piloto que estuvo en el Infierno y que volvió para ganar, y que aún sigue con vida cuando esto se escribe. Dejé la F1 hacia 1984, cuando Lauda ganó su último campeonato del mundo. Niki no era una máquina: era una sola cosa con la máquina, en una época en lo que lo más natural de este deporte era que los pilotos se mataran corriendo. Era una verdadera bestia corriendo. Los autos de F1 de esa época eran hermosos, rápidos y mortalmente peligrosos.

La película de Howard cuenta mayormente la temporada de 1976, cuando Lauda sufre un gravísimo accidente en la pista de Nurburgring. En este accidente la Ferrari de Lauda se incendia y el piloto permanece por más de un minuto en una nube de llamas y vapores tóxicos, a raíz de lo cual queda desfigurado, fracturado y con quemaduras en los pulmones. Cuarenta días después del accidente, Lauda está de nuevo a bordo de una Ferrari en el Gran Premio de Monza y sale cuarto. Ese año queda subcampeón, siendo triunfador James Hunt.

La largada de Nurburgring en 1976, según Ron Howard.


En "Rush" vemos esas máquinas desde una perspectiva que solo puede dar la cámara puesta en grúas y rieles, y no es que veamos maquetas ni reconstrucciones digitales. Son esos mismos autos, con aquellos movimientos bruscos en la salida, fruto de volantazos milimétricos. Howard ha puesto la cámara en lugares en los que a uno le hubiera encantado estar. Y es que al director de marras le encanta fabular sobre historias reales ("Apollo XIII", "A beautiful mind"), y debe reconocérsele su habilidad narrativa. 

La cámara en el casco de Hunt (Hemsworth), y la Ferrari de Lauda (Brühl) en el retrovisor.
Por lo tanto se dejan sentir la furia, el apasionamiento, la locura y el dolor. Y las ganas de ganar. Esta película me ha mostrado que Chris Hemsworth es un muy buen actor (sí, chicas) y confirma que Brühl... bueno, de Brühl ya sabíamos pero es, creo, el personaje que mejor ha compuesto hasta el momento. Basta ver los reportajes al verdadero Niki Lauda. 

Es una bella película, "Rush". Llena de nombres que son símbolos que perduran hasta hoy, pero por sobre todas las cosas es un emocionante culebrón acerca del valor y de eso de sobreponerse a la adversidad y a la derrota y a la muerte, que sería una terrible cursilería si no fuera porque Niki Lauda, su carrera, su historia y sus cicatrices son ciertas.

Los verdaderos Lauda y Hunt, en 1976.

Abrazos.

Friday, April 3, 2015

"Pero no bombardeen Barrio Norte" ("Iluminados por el Fuego", Tristán Bauer, 2005).

El 2 de abril de 1982, las fuerzas militares argentinas desembarcaron en las Islas Malvinas, territorio argentino ocupado por Gran Bretaña desde 1833. Argentina estaba gobernada por una dictadura militar desde 1976, ya en franca decadencia para la época de la ocupación. El presidente de facto era el Tte. General Leopoldo F. Galtieri. El operativo tuvo un amplio apoyo popular en Argentina, y también aprobación de muchos sectores políticos, y de los medios de comunicación masivos. Por su parte, Inglaterra pasaba por una situación económica difícil, bajo el gobierno de Margaret Thatcher. La guerra de Malvinas es uno de los capítulos más dolorosos de todos los capítulos dolorosos que escribió la dictadura en Argentina.

"Iluminados por el Fuego"  es una ficción que arranca a principios del Siglo XXI, a partir del intento de suicidio de un ex combatiente (Vargas, Pablo Ribba), que desata los recuerdos y fantasmas de un ex camarada de armas devenido en periodista (Esteban, Gastón Pauls). La situación política y económica de Argentina a finales de los '90 era harto difícil otra vez, pero los recuerdos y fantasmas que se despiertan tienen que ver con las situaciones diarias que se vivían en las Islas: los jóvenes conscriptos se morían de frío y de hambre, y no pudieron ofrecer mucha resistencia ante el ataque inglés. A pesar de su coraje y de su amor por la Patria, fueron vencidos por las fuerzas inglesas y, lo que no puede comprenderse, humillados, torturados y ultrajados por sus jefes militares de carrera, hechos a la costumbre de humillar, torturar y ultrajar a su propio pueblo. Las tropas argentinas rindieron su posición el día 14 de junio de 1982, poco más de dos meses después del desembarco. La guerra marcó el final de la dictadura, el principio de una posición diplomática muy difícil para el reclamo argentino de soberanía sobre este enclave colonial inglés, y marcó para siempre la vida de quienes fueron enviados al frente de batalla a pelear una guerra perdida. La mayoría de los conscriptos tenía dieciocho años de edad.

La película de Bauer relata mucho del maltrato y la tortura de la que fueron víctimas los combatientes. La escasez de presupuesto trata de suplirse con un buen manejo de cámara y de la luz. La película transmite el frío y el dolor. Los combatientes fueron víctimas de muchas cosas además, durante y después de la guerra.

El 19 de febrero de 2015, la Corte Suprema de Justicia de la Nación desestimó un recurso presentado por ex combatientes para que se investiguen y juzguen delitos de lesa humanidad cometido contra los conscriptos.

"Ustedes han peleado como verdaderos soldados, y serán recordados por todos los argentinos como héroes", dice un alto jefe militar en la escena de la rendición de Puerto Argentino. "Un perro ladraba en la noche vacía, y al final de la calle, solo mi madre me esperaba con su abrazo".

P.S.: "Pero no bombardeen Barrio Norte" es una estrofa de una canción de Charly García llamada "No bombardeen Buenos Aires", que odié durante muchísimo tiempo hasta que creí comprender la ironía. Barrio Norte es un lugar coqueto de nuestra culta, lejana y ajena Capital Federal.

Abrazos.

Monday, March 30, 2015

Dejar de amar ("The Hunger" - "El Ansia" - Tony Scott, 1983)

Miriam y John (C. Deneuve y D. Bowie) conforman un matrimonio de vampiros. Llevan una ¿vida? de glamour y excesos que sólo pueden permitirse quienes son inmortales. Entonces, John empieza a envejecer. Pero muy, muy aceleradamente. Como cualquier mortal, se asusta y busca ayuda en la medicina. Y se conecta con Sarah (Susan Sarandon), una científica que se dedica a investigar el envejecimiento.

Ahora bien: ¿Por qué envejecemos? ¿Qué es lo que hace que empecemos a desgastarnos, a decaer, y en qué punto y en qué instante comienza el desgaste y por qué? ¿Cómo es que pasamos, y en qué momento pasamos? ¿Empezaste a envejecer a los treinta? ¿A los cincuenta? Sentiste que empezabas a declinar ¿cuándo?

Eso se pregunta John, y de eso va la película del malhadado Tony Scott, a quien aquí homenajeamos. Porque puede que esta película de vampiros sea su ópera prima y su ópera máxima. Tony Scott fue un preciosista, y nos ha regalado momentos bellísimos aunque nunca, nunca inesperados. Y es así, salvo en "El Ansia", ya diremos por qué.

Tony Scott dirigió, entre otras, "Top Gun", "Crinsom Tide", "Man on Fire", "Déjà Vu". En todas, la cámara es un delirio y un exceso. Tienen, todas, momentos excelsos que cometen el pecado de durar demasiado. ¿Por qué envejecemos? ¿Cuándo es que empezamos a declinar?

David Bowie, Catherine Deneuve y Susan Sarandon son geniales y Tony Scott los muestra geniales en esta joya de dramatismo gótico decadente. Es una de vampiros genial e irrepetible, donde la cámara habla y anuncia el exceso que es la marca de Tony Scott. Para quien la aguanta, porque es una joya demasiado brillante. Demasiado brillo.

Envejecemos. En determinado momento, que nunca sabemos cuándo es, dejamos de ser brillantes, dejamos de ser maravillosos y empezamos a oler, a tener planos cerrados, a segregar humores y a hacer ruidos al dormir. Nuestros cuerpos pasan de celestiales a biológicos y empezamos a soltar cosas, a eructar y a eliminar siempre y cuando podamos, y después, incluso, a no controlar esos tiempos biológicos. ¿Cuándo? ¿Cuándo el declive? ¿Cuándo el comienzo del descenso?

La película de Tony Scott lo dice de una manera tan clara, tan triste y patética que vale toda su obra y todo su exceso. Eso se han preguntado decenas de críticos estúpidos incapaces de verlo, cuando la metáfora está tan expuesta que hasta resulta obscena.  Y es tan obvio que incluso está explícito: Miriam deja de amar, y no sabe ni puede saber porqué ni cómo ni cuándo. No hay culpa ni hay salvación. Nos dejan de amar, dejamos de amar, y es así. Empezamos a morir cuando dejan de amarnos, y cuándo sucede tal cosa no lo sabe nadie. Y eso es bello, terriblemente bello y es desgarrador a la vez: es lo que le da sentido al mito del vampiro, y que Anne Rice se muera de envidia, porque Tony Scott lo dijo más corto, más doloroso y más precioso veinte años antes. Porque no tiene sentido explicar tanto ni derramar tanta sangre: Nos dejan de amar y nos empiezan a oler. Empezamos a morirnos, porque es así, porque así somos y eso es lo que somos. Cuando nos dejan de amar, y nadie sabe cuándo, empezamos a morirnos. Y John, sabe Dios, tuvo bastante más tiempo que cualquiera de nosostros.

Vaya desde aquí el aplauso a Tony Scott, ese artista excesivo al que en este lugar queremos muchísimo, ya que no aplaudimos la perfección de Miriam ni la obsesión de Sarah. Porque si el camino de la muerte es la decadencia, que venga entonces y que venga rápido. Con las últimas fuerzas, aplaudiremos cada exceso.

Abrazos.

Thursday, March 26, 2015

"It was the greatest show on Earth, but then it was over." ("Amused To Death", Roger Waters, 1992).

"Amused To Death" es el tercer disco solista de Roger Waters, y en mi humilde opinión, lo mejor que supo darnos este músico junto con "The Wall". Se trata (cómo no) de un álbum conceptual de purísimo rocanrol, de purísimo sonido. Porque es uno de los discos con el sonido más cristalino que me ha sido dado escuchar.

Para la obra, Waters adopta una posición de observador pasivo de lo que era el mundo a principio de la década de 1990 del Siglo pasado: el advenimiento del neoliberalismo, la globalización de los deseos y la decisión (impuesta y aceptada) de tomar una ruta hacia la anulación del pensamiento crítico y del juicio individual, reemplazado por la lógica de los medios masivos. Internet no había despertado aún, por lo cual el disco es premonitorio como pocos.

Musicalmente es una joya brillante y transparente. Quiero decir, la mezcla es exquisita. Suenan la guitarra de Jeff Beck como parte del milagro, junto con las voces femeninas de Katie Kisoom y de Patricia Cole (en "Perfect Sense"), el talento del tecladista Patrick Leonard y una banda de músicos del real carajo. Toda la obra está a la altura de "Dark Side Of The Moon". Lo digo y asumo sin culpas la impunidad. "Amused To Death" es tan conmovedor como las otras dos grandes obras conceptuales de Waters.

Le obra consta de catorce temas, comenzando con "The Ballad of Bill Hubbard" como introducción instrumental. Pero enseguida aparece la rabia desatada de "What God Wants", con puertas que se abren dejando entrar una manada de animales en nuestras cabezas, y es puro rock de batería-guitarra-armonía. Letras demoledoras.

Siguen las dos "Perfect Sense", la primera con el soul de Patricia Cole cantando una letra dulce e irónica: "Time is linnear, memory is a stranger, History is for fools, Man is a tool in the hands of a great God Almighty. And they gave him command of nuclear submarine and sent him back in search of the Garden of Eden". La segunda parte, cantada por Waters, nos explica porqué todo tiene sentido. Luego, una de las canciones más bellas que haya escuchado: "The Bravery Of Being Out Of Range", la deshumanización de la mismísima Muerte. "Just love those laser-guided bombs (..) We win the game with the bravery of being of being out of range".  "Late Home Tonight - I" es un regreso que comienza en una pacífica escena nocturna, en la que no hay bien ni mal: "No questions, only orders". La tranquilidad de saber que la muerte está ocupada en otra parte y con otra gente. Sigue "Late Home Tonight - II", cerrando esta parte del disco.

Uno, mirando la pantallita.

La segunda parte arranca con un viento y un lamento y unos autos (se me antojan negros) de los que bajan siniestros personajes. Pasa un carromato y una campanita preanuncia  la profunda tristeza de "Too Much Rope": "Each man has his price, Bob. And yours was pretty low". Waters sabe cómo se toca fondo en el alma con las notas más altas. Tears burn my eyes. Y la crueldad de "What God Wants - II", en el clímax de la dramaturgia del disco. Porque ahora viene "What God Wants - III" , un puente hacia el final, en el que no hay salida, claro. Como Pink pidiendo volver a casa antes del Juicio. Pero lo que viene es "Wacthing TV", y la masacre de la Plaza Tiananment con tiros que te perforan el alma, en la figura de una chica bellísima. Qué canción más hermosa. "They build the dark satanic mills that manufacture Hell on Earth. They bought the front-rows seats on Callvary, they are irrelevant to me. And I grieve for my sister".

"Three Wishes" es mi canción preferida. Es la que me conmueve más, la que considero más bella y desgarradora. Te ofrecen tres deseos, pero rápido, y pedís: "Quiero que todos sean felices en el Líbano, que alguien me ayude a escribir esta canción, y que mi papá no se haya muerto". Listo. Ya está. Pero hay algo en el aire,

Theres something in the air, and you don't know what it is.
You see someone trhough your window who you just learned to miss,
And the roads lead on to Glory, but you've used up your last wish, your last wish,
And you want her to come home.   

Tarde. Eran tres deseos. En clave de blues. Sigue "It's a Miracle", donde se pone de manifiesto la degradación de lo milagroso gracias a lo descarnado de la estupidez.

Cierra el disco la canción que le da título al álbum: "Amused To Death". Todo se ha salido de control. "Doctor, doctor: What is wrong with me?" - "Is absolute zero cold enough?" - La canción tiene tiempos internos propios, se va cocinando a fuego lento, "Down to the very last breath". Y entonces arranca una guitarra furiosa, un himno, un rocanrol generoso y luminoso, una supernova que se atreve a subir y subir y subir, con estrofas de métrica vertiginosa, hasta que no queda más que concluir que la muerte nos divierte. Admitámoslo: la tragedia ajena, el sufrimiento del prójimo, las lágrimas pixeladas nos encantan. Podemos irnos a dormir tranquilos siempre y cuando los que sufran amputaciones, hambre, miseria, estén a miles de kilómetros de distancia y podamos decir qué bárbaro qué bárbaro qué barbaridad.

En fin, no esperarían de Roger Waters un disco festivo. "Amused To Death" es un álbum político de su tiempo, pero trascendente y actual. Creo que he escrito todo esto para mantener vivo en este lugarcito uno de los discos que más quiero, de uno de los artistas que más admiro. Lo fui escuchando otra vez a medida que escribía, y vale todo lo escrito y lo escuchado. Todo se veía venir y fue muchísimo, muchísimo peor, en muchos sentidos. La tele es lo de menos. Los medios han buscado otras formas y la dominación ejercida sobre la opinión es más dolorosa y aberrante. Nos conectamos de maneras más crueles y nos desconectamos de maneras más egoístas. Viajamos en trenes abarrotados mirando una pantallita de tres pulgadas. No perdemos oportunidad de sacar una foto que nunca volveremos a mirar. Nos vamos a dormir sabiendo y eligiendo no pensar.

Y no sé si es triste, la verdad. Pero valdría la pena, ya que estamos, prescindir al menos de reflexiones absurdas y volátiles, aunque más no fuera para no pecar contra la razón.

Abrazos.







Tuesday, March 3, 2015

Camila

Quiero ser el que deja un :-) en tu Memento.
Quiero ser el alfil de tu Inception, el fantasma de tu Interestellar, el extinguidor de tu Gravity.
Quiero ser el arco en tu Hunger Games, la flecha en tu On Fire y el Heavensbee en tu Mockingjay.
Quiero ser Karras si algo molesta tu sueño.
Quiero ayudarte a volar en tu bicicleta y que sientas el Vértigo de la Psicosis de Los Pájaros.
Quiero ser el Hattori Hanzo de tu Kill Bill, la dinamita de tu Django y el cuchillo de tu Inglorious Basterds.
Quiero ser el viento que sopla las velas de tu Perla Negra y decirte que en la tabla caben vos y tu Di Caprio. Que sepas que hay una Historia Interminable si te atrevés a pasar una hora en la 1408.
Quiero ser el amuleto de tu Conjuring y quien te busca en tu Insidious. Quiero mostrarte Qué Bello es Vivir y bailar con vos como Connie Corleone. Quiero que sepas que no hay nada Intocable, que hay Ventanas Indiscretas por todas partes, así que Abre los Ojos, porque Los Otros tienen el Corazón Salvaje, pero vos tenés Temple de Acero, así que no debés temer a la Hora del Espanto.  
Pero por sobre todas las cosas, quiero que sepas que Yo Soy Tu Padre.

Tuesday, January 20, 2015

Regalos de y para David Lynch

Entre 1980 y 1990 se larga este buen señor a regalarnos cositas como "Wild at Heart", "El Hombre Elefante", "Dune", y la amadísima "Terciopelo Azul". Más adelante vendrían "Mullholland Drive", "Carretera Perdida" e "Inland Empire". Y esa maravilla de maravillas que fue "Twin Peaks", una de las mejores series de TV que hayan existido, y la mejor si no fuera por "Breaking Bad".

Amamos profundamente a David Lynch en este lugarcito. Y en el día de su cumpleaños, le deseamos mil años más. De más está decir que instamos a quienes esto leen a ver todas y cada una de las películas de David, como le decimos los amigos. Incluímos en la lista "The Straight Story", que creo ya recomendamos. Véanlo también en el documental "Side by Side", donde junto a Scorsese, Fincher, Rodríguez y Cameron habla de su transición sin retorno hacia el cine digital.

Como regalo a quienes también lo quieren, dejamos aquí su álbum completo "The Big Dream" (2013), para que lo disfruten online y lo compren si pueden. A mí me lo regalaron porque me porté bien: Le regalé un Lynch a mi hermanita del alma. Los regalos como esos siempre vuelven. Multiplicados.

Abrazos.

Thursday, January 15, 2015

"Mi papá era granjero. Como casi todos, en aquel entonces." ("Interestelar", Christopher Nolan, 2014).

Ay, este Christopher, siempre filmando su mejor película. Para colmo, lo tiene al Johnathan al lado, que le ayuda a escribir. Por suerte siempre se llevaron bien.
Hasta aquí, la mamá de Nolan.

En "Interestelar", este lindo planeta en el que vivimos por ahora, se encuentra en bastante mal estado como para sostener al género humano, debido a una muy prolongada sequía global. El polvo lo va cubriendo todo y las pestes se abaten sobre los cultivos, una pena, con lo que le gusta a la gente comer. Al menos hay paz: Luego de haber eliminado a muchísimos pueblos en la puja distributiva por lo poco que hay para comer, la NASA ha sido disuelta y la exploración del Cosmos ha sido cancelada, porque ¿Qué esperanza, en el sentido práctico, puede haber en investigar el Universo y desentrañar los misterios de la Naturaleza, o descifrar qué ecuaciones gobiernan esto o aquello?

En este contexto, más o menos, una niña recibe señales de un fantasma que juega con la gravedad en su cuarto, un padre decide salir a recorrer el espacio en busca de tres esperanzas inciertas, un muchachito se convierte en alumno brillante contra todo pronóstico, un abuelo sostiene hasta más de lo que puede, una hija se va a perseguir el sueño improbable de su admirado padre. Y el amor. Hay una viaje que dura lo que duran los viajes para cada uno, porque para nadie dura lo mismo nada, cuando los encuentros están tan separados entre sí por el tiempo, ese traidor enemigo de la simultaneidad, tan difícil de dominar. Tal vez.

Si en "Inception" Nolan  proponía ciertas reglas para regir la percepción del transcurso del tiempo dentro de los sueños, así como una arquitectura para el espacio, en "Interestelar" hay un absoluto desligue de aquellos requisitos (por otra parte, necesarios desde lo narrativo). "Interestelar" funciona también con ritmos internos variados, variables y anidados (¿este muchacho había dirigido "Memento", o me parece a mí?) gracias a que las reglas son más violadas y aprovechadas que seguidas a rajatabla. "Interestelar", finalmente, es un bellísimo canto épico acerca de la trascendencia de esta cosita racional, emocional, criminal, egocéntrica, sensible y única que se llama Humanidad, que ha evolucionado, resistido y buscado su razón de ser, y que sobrevive a los tumbos por proponerse metas que no se pueden alcanzar. Quizás.

Trabajan Mathew McConaughey (podría llamarse Pérez, también), Michael Caine, Anne Hathaway, John Lithgow, Matt Damon, Jessica Chastain ("Mamá", de A. Muschietti), Wes Bentley ("American Beauty", "The Hunger Games"), Casey Affleck (para mí, el Affleck bueno). Aplausos de pie para Mackenzie Foy ("The Conjuring", de James Wan) y la siempre bella Ellen Burstyn. El presupuesto es acorde, los efectos especiales y la creatividad puesta al servicio de que todo sea verosímil, ni qué decir.

Fui a ver esta película con Camila, y la proyectaron para los dos solos. Un cine grande para mí y para mi hija grande. Cami: seguís haciéndome muy, muy feliz.  Y sí, volvería a buscar tu Tweety una y mil veces.  

Saturday, January 10, 2015

El otro Fondo del Mar ("Relatos Salvajes", Damián Szifrón, 2014)

Ya te conté, Sarita, lo que me sucedió lejos en Berlín cuando nevaba. Estábamos en Mehringdamm Strasse y había gente muy berlinesa poniendo a parir esa porquería que se estrenaba en el Festival, una cosa superficial, efectista, un sinsentido meramente comercial llamado "Pulp Fiction".

Te conté (a esta edad uno no recuerda bien qué dijo ni cuándo lo dijo), te conté, Sarita, que hay una canción de Bob Dylan, el cantante de Nirvana, que se llama "Desolation Row". Es un pegoteo de imágenes y de discursos, y Dylan te juro, pero te juro Sarita, que no toma partido ni expresa un solito juicio moral acerca de Caín, Abel, el Jorobado, el Buen Samaritano, Ofelia, la Muerte, Noé, Einstein, Robin Hood, un Monje Celoso, el Fantasma de la Ópera, Casanova, dos Chicas Flacas, los Agentes, la Fábrica, la Máquina del Infarto, el Kerosene, el Castillo, los Aseguradores, Nerón, la Tripulación del Titanic, Ezra Pound y T.S. Elliot, los Cantantes de Calypso, los Pescadores, las Adorables Sirenas. Todos esos que mencionás, los conozco bastante bien, pero ¿sabés, Sarita? debo reacomodar sus caras y darles un nombre nuevo. Porque tanto y tanto se habla. Se dice tanta y tanta cosa, como si hubiera que juzgarlo todo. ¿Por qué no disfrutás, Pelotudo? ¿Por qué no reconocés cuando alguien te regala dos horitas de maravilla? La gente  hace así: se construye un púlpito con dos, tres, mil libros, cuatro cintas VHS, cuatro DVDs, una guitarra, tres pelucas y un ego o un eguito, y se sube y dice: ésto o aquello y así sí pero así también y habría que haber sacado la tortilla antes porque me gusta babé.

No pienso hablar de esta película, ni un cachito así. Jamás diré, Sarita, que la cámara y el desapego hacia el compromiso, qué mierda ni qué Oscar Wilde hablando de Dorian Gray, que el casting, que el  rechazo al juicio aposta, al que todo el mundo es tan afecto. Porque ir o no ir, verla o no haberla visto, hablar bien o hablar mal, hacerla mierda o idolatrarla se han convertido en toda una toma de partido ideológica de cuatro pesos con cincuenta, y ¿sabés qué, Sarita?: las posiciones ideológicas que pasan por la envidia o el espejismo pelotudo me tienen las pelotas por el piso. No cometeré el pecado del que se arrepintió el mejor crítico de cine que he leído en mi vida, Aníbal Vinelli, que quiso no hablar de "The Wall" y terminó su crítica diciendo "Al final hablé. Me doy asco."

No me escribas. No me escribas al menos que envíes la carta desde Desolation Row. Al fin y al cabo, aquí nos gustan "Interestelar", "Gravity", "True Grit", "Nebraska" y "Sinsajo".
Y al fin y al cabo,  "La Ilíada" se queda siempre en la anécdota.

Abrazos.

Thursday, January 8, 2015

Ojo al Goya (Relatos Salvajes, Damián Szifrón, 2014)

Antes de que salga algo de los Goya, dejamos constancia de que la película de Szifrón nos pareció muy, muy buena. Y de que si no hemos dicho nada antes ha sido por no pegarnos a todo toooodo y de tooodos los colores que se dijo de "Relatos...", porque queremos aportar una mirada tranquila y reflexiva, a ver si sirve. Pero gustarnos, nos encantó.
Abrazos