Inverosimilitud ("Gloria", Sidney Lumet, 1999).

No.
No he visto la original de John Cassavetes de 1980. Y tal vez no la vea nunca.
"Gloria" es quizás la peor película de Sidney Lumet. Digamos que es un elogio del ojo, porque cada cuadro es una lección de encuadre, cada secuencia es una lección de dirección de cámara y cada fotograma es una lección de dirección de fotografía.

Gloria (Sharon Stone) sale de prisión, donde ha estado por tres años por culpa de su novio Kevin, quien no fue capaz de ir a visitarla ni una sola vez. A poco de salir de la cárcel, envuelta en un vestido negro que sólo ella puede hacer creíble en semejante escenario, va a reducir al novio y sus amigos gángsters a punta de pistola, y a rescatar a un niño que lleva consigo un secreto macguffin. A partir de aquí todo será escapar de la mafia y tratar de proteger a latina criatura.


Sharon Stone pagando un boleto del 42. Me bajo con ella, chofer.
La película es Sharon Stone. La película se regodea en la bellísima, jovencísima Sharon Stone y lo demás no importa. Y al girar en torno de Sharon Stone, le hace honor a la belleza porque Lumet pone lo mejor de sí en lo que más sabe: dirigir cámara. Sidney Travelling. Hay por lo menos diez secuencias que deberían subtitularse "así encuadra Sidney Lumet", pero que no le importan a nadie.
Tres minutos siguiendo a un auto. Otoño en un barrio de Nueva York. La transición del color, también en el suelo. La proporción áurea y toda esa estupidez. Aplausos.
Me da la impresión de que a veces los artistas pueden, tienen que, darse el lujo de filmar, hacer, escribir, cantar, opinar o pintar lo que les venga en gana en tal o cual momento, y que si te gusta o no te gusta, la verdad, es lo de menos, mísero gusano. En "Gloria", Sidney Lumet no hace más que cine. Cine al compás de las caderas de Sharon Stone, que ya me dirás si encontrás mejor pretexto.  "Gloria" es un milagro de luces y colores, y si el argumento es inverosímil, o si Sharon sobreactúa, o si te molesta tanta minifalda, la verdad es que puede no gustarte y está bien y allá vos y allá tus gustos.

Y la verdad es que, como Sidney Lumet ya está en el Cielo de los Artistas Inmensos, la crítica de los críticos (como esos cuatro patéticos pelotudos que están aquí a un costado, y que se atreven a criticar a Peter Jackson por "The Lovely Bones", Dios les quite las manos, sus únicas amantes),  le debe... en fin, importar poco. 
Lo bien que hace.

Abrazos.

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