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Tuesday, April 22, 2014

Inverosimilitud ("Gloria", Sidney Lumet, 1999).

No.
No he visto la original de John Cassavetes de 1980. Y tal vez no la vea nunca.
"Gloria" es quizás la peor película de Sidney Lumet. Digamos que es un elogio del ojo, porque cada cuadro es una lección de encuadre, cada secuencia es una lección de dirección de cámara y cada fotograma es una lección de dirección de fotografía.

Gloria (Sharon Stone) sale de prisión, donde ha estado por tres años por culpa de su novio Kevin, quien no fue capaz de ir a visitarla ni una sola vez. A poco de salir de la cárcel, envuelta en un vestido negro que sólo ella puede hacer creíble en semejante escenario, va a reducir al novio y sus amigos gángsters a punta de pistola, y a rescatar a un niño que lleva consigo un secreto macguffin. A partir de aquí todo será escapar de la mafia y tratar de proteger a latina criatura.


Sharon Stone pagando un boleto del 42. Me bajo con ella, chofer.
La película es Sharon Stone. La película se regodea en la bellísima, jovencísima Sharon Stone y lo demás no importa. Y al girar en torno de Sharon Stone, le hace honor a la belleza porque Lumet pone lo mejor de sí en lo que más sabe: dirigir cámara. Sidney Travelling. Hay por lo menos diez secuencias que deberían subtitularse "así encuadra Sidney Lumet", pero que no le importan a nadie.
Tres minutos siguiendo a un auto. Otoño en un barrio de Nueva York. La transición del color, también en el suelo. La proporción áurea y toda esa estupidez. Aplausos.
Me da la impresión de que a veces los artistas pueden, tienen que, darse el lujo de filmar, hacer, escribir, cantar, opinar o pintar lo que les venga en gana en tal o cual momento, y que si te gusta o no te gusta, la verdad, es lo de menos, mísero gusano. En "Gloria", Sidney Lumet no hace más que cine. Cine al compás de las caderas de Sharon Stone, que ya me dirás si encontrás mejor pretexto.  "Gloria" es un milagro de luces y colores, y si el argumento es inverosímil, o si Sharon sobreactúa, o si te molesta tanta minifalda, la verdad es que puede no gustarte y está bien y allá vos y allá tus gustos.

Y la verdad es que, como Sidney Lumet ya está en el Cielo de los Artistas Inmensos, la crítica de los críticos (como esos cuatro patéticos pelotudos que están aquí a un costado, y que se atreven a criticar a Peter Jackson por "The Lovely Bones", Dios les quite las manos, sus únicas amantes),  le debe... en fin, importar poco. 
Lo bien que hace.

Abrazos.

Sunday, April 13, 2014

Asepsia y soledad ("Her", Spike Jonze, 2013)

Hace unos cuantos años ya, Spike Jonze interrogaba la naturaleza de las relaciones sentimentales utilizando como canal la calva de John Malkovich. "Me gusta estar con vos, cada vez que sos John Malkovich." Había que ver cómo el personaje de Catherine Keener esperaba como al autobús a que su amor estuviera en el cuerpo de Malkovich para entregarle el alma. Más o menos.

Presciendiendo, para no abundar, de comparaciones obvias entre "Her" y "Being John Malkovich", digamos que en "Her" Jonze vuelve a lanzar preguntas acerca de los canales a través de los cuales las personas nos encontramos, nos miramos y nos devolvemos la mirada, de cómo nos desencontramos y de cómo quedamos luego del desencuentro. Y es eso, ni más ni menos que una historia de amores, esta película, hecha de una inmensa, tierna y melancólica inocencia. Inocencia que no es de Spike Jonze, porque se me ocurre a mí que el director se debe haber divertido muchísimo haciendo esta preciosura, que cuando se vuelve a ver (yo necesité volver a verla, porque me quedaron ruiditos) se ve el espolvoreo de ironía con el que está servida.

Theodore (Joaquin Phoenix) está sobrellevando mal una ruptura sentimental, busca sucedáneos que no lo satisfacen, conoce a Samantha (Scarlett Johansson), ambos se encuentran mutuamente fascinantes, se enamoran, se conocen y eventualmente, uno de ellos evoluciona hacia otros lugares. Eso que sabe pasar. A ver: que los sucedáneos sean chats anónimos, que la fascinación provenga de las mutuas diferencias y que el desencuentro se produzca por la miríada de esas cosas que diferencian a uno del otro, no tiene nada de novedoso. Sí podríamos quedarnos en la siguiente anécdota: Samantha es un sistema operativo. Es un ser hecho de intelecto y alegría, que de una manera absolutamente natural adquiere sentimientos genuinos, y para quien en determinado momento la ausencia de presencia física deja de ser una barrera para convertirse en plena libertad. Theodore es su contrapartida triste, retraída, "childish" y autocompasiva hasta la náusea.

Dicho lo dicho, se lleva la palma la formidable actución de Phoenix, cuya mirada de cachorro triste ya preanuncia su ineptitud para jugarse desde el mismísimo afiche. Máxime si consideramos que supo interpretar a Johny Cash en "Walk The Line", de James Mangold. Y no olvidemos a su personaje en "To Die For", de Gus Van Sant (¡Ja! el que dirigió a su hermanito River en "My Own Private Idaho". Esas cosas.)

El Theodore de Joaquin Phoenix. "Pobrecito YO, tan solito que estamos". 

Dicho lo dicho, imposible no enamorarse de Scarlett Johansson aunque sea por Whatsapp, mirá. Pobres de mis amigos que vean esta película doblada.

El filme de Jonze transcurre con un ritmo propio, saludable, en ámbitos claros, abiertos y soleados. Los colores son vivos, la luz es clara y en general tibia, como los diálogos. El arte es apabullante de tan inteligente y minucioso. La música, mirá por dónde, es de Arcade Fire. Es una gran, gran película. Otra historia de amor fruto de la cabeza de Spike Jonze, historia que está muy cerquita del hoy en que vivimos en una época de ficción, en la que no importa cómo funcionan las cosas, y en la que usamos lo que tenemos a mano para protegernos de lo que nos da miedo, como siempre hemos hecho. Porque, Theodore, si eso era lo que estabas dispuesto a dar ¿qué otra cosa habrías de recibir?

Salute.


Un poquito más solos

"Cuando lo veas a Él, acordáte de mí. No te avergüences de mí. Decíle que yo también, si Él quisiera, me repartiría como un pan de amor entre la gente."
Se fue también Laclau y el banco anda flojito.
Un aplauso grande para Alfredo Alcón, mi querido Otelo en blanco y negro.

https://www.youtube.com/watch?v=j8pQPRL7vdE

Abrazos