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Monday, March 24, 2014

"I'm running out of time" ("Nebraska", Alexander Payne, 2013)

Woody Grant (Bruce Dern) está en el comienzo de un viaje. Su hijo David (Will Forte) decide acompañarlo. Porque "Nebraska" es una road movie. Es el relato de un viaje que empieza con los primeros síntomas de la senilidad, cuando la cabeza dice basta, hasta aquí llegamos.

Sin embargo, lejos de propinar golpes bajos o de apelar a relaciones retorcidas y a reprimidos abusos que harían la delicia del psicólogo de tres al cuarto, y que harían de este filme otro melodrama medio pasable, la película de Alexander Payne transcurre en un clima de humor y de bondad que conmueve sin pizca agresión. Es una película bella, que se sostiene sin esfuerzo a fuerza de unas actuaciones a la altura del guión, de una estética sin rebusque pelotudo, de una narrativa sin pretensiones de innovación que ya están más vistas que el Dr. House.

Los personajes podrían ser de aquí nomás. Familia. Una vuelta a la inocencia con el extra del cinismo del que goza impunemente quien ya vivió lo que tenía que vivir, pero a quien le queda tal vez la parte más importante de todas, la que no a todos se les otorga: el provilegio de legar.
Y el legado no es el millón de dólares que dispara la historia. Porque en este film bello, amoroso en el mejor de los sentidos (¡Tener que aclarar!), en el que el color es el de los afectos más profundos y más incondicionales, el legado es aquí estoy. Aquí estoy. No a todos se les da.

Yo no sé en qué lugar del podio de la Academia habrá quedado esta preciosura de película. Y no me importa mucho, después de haber tenido el enorme placer de haber abrazado al Woody con el alma, gracias a ese enorme actor que es Bruce Dern. También puedo decir que es muy bueno lo que hacen Will Forte y Stacy Keach (este señor es infalible, la verdad). Escuché por ahí que hay una en la que Mathew Mac...uhghuyiyuw se saca la camisa, otra vez, y resulta que ahora adelgazó cantidad. Eso de engordar mucho o adelgazar mucho parece que vale tres cuartos de Oscar.
Hay otras más que parece que están bastante bien y que iremos viendo. Veremos.

Aquí deberán insertarse loas a la iluminación, al vestuario, a la fotografía. Aquí, por otra parte, van los aplausos a un casting que recuerda a David Lynch ("The Straight Story") o a los Coen ("Oh, Brother, Where Art Thou").

Nebraska es el lugar donde nos encontramos. Nebraska está a la vuelta de unos años. Nebraska es implacable, y también es una linda, linda oportunidad.
Abrazos.

Friday, March 7, 2014

"Together we stand. Divided we fall." ("House of cards", temporada 1, David Fincher)

Dos cosas diremos de entrada: La serie es buenísima. David Fincher dirige solamente tres capítulos, como para darle cuerda al estilo.

Crear un personaje como Francis Underwood entraña un riesgo enorme. Hay que poder sostenerlo. Aunque lo interprete el mismísimo Keyser Soze.
Pasa que el tipo es muchísimo más inteligente que los guionistas, con lo cual el pobre Francis empieza a hacer cosas que no van consigo mismo. Y aquí podemos decir que es su humana naturaleza  que lo hace obrar a veces de manera harto predecible y a veces un poco estúpida. Yo creo que Francis podría dar muchísimo más de sí, y que el problema es la humana naturaleza de los guionistas.

"House of Cards" es una excelente serie que trata sobre los entresijos de la política pasillero-lobbysta norteamericana, y que navega a dos aguas entre alguna problemática social y ninguna política de Estado, que sirven de marco y anécdota olvidable, para centrarse en las maniobras maquiavélicas de un señor que vive al servicio de su ego, con el entorno y herramientas propias de la alta política norteamericana. Acá no vamos a encontrar referencias a la política exterior norteamericana, y vagamente encontraremos alguna referencia a la interior. Esto porque uno quiere interpretar, porque la verdad es que el guión va por el lado del culebrón. Bien hecho, bien actuado, bien dirigido. Pero culebrón al fin.

Cantamos loas a los personajes de Francis, de Claire, de Peter, de Zoe, de Christina. Una pena que empiecen a demostrar debilidades demasiado obvias, que la fórmula:

Esto-que-parece-cerrado->En-dos-capítulos-sale-a-la-luz

Se descubra en el cuarto episodio. Lástima que Fincher no la siga dirigiendo... Y aun así, qué buena serie. Qué buen producto. Qué maravilla esto de ver que ciertos intelectos sólo tienen desarrollo posible en una pantalla, porque al final del día, un dron te puede mandar flor de corchazo en Yemen, sólo porque Undewood no pudo mantener a raya sus apetitos carnales.

Qué va'cer

Abrazos