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Sunday, October 27, 2013

Dexter

Rudy, Doakes, Vince Masuka, María LaGuerta, Rita Bennett, Angel Batista, Astor, Coddy, Lila, Mattheus, Lundy, Quinn, Miguel, Trinity, Lumen, Travis, Gellar, Isaac Sirko, Hannah McKay, Vogel, Zach, Saxon, Jamie, Harrison, Harry, Debra, Dexter. Gracias por ocho años de sana diversión.



En esta temporada final nos permitimos jugar usando las reglas que ya conocemos, desarrollamos a velocidad de puñalada personajes entrañables (mi preferido es Zach), tenemos solo dos escenas de mesa y plástico, y nos divertimos cantidad. El final-final a muchos no les va a gustar. Para mí es una linda despedida, porque hay cosas que no se podían salvar desde el mismísimo principio. El personaje principal ya no puede manejar nada, y todo lo que es se basa en su poder de controlar. Perdió el control cuando se enamoró de Rita.


Las mujeres han sido siempre el factor perturbador a lo largo de las ocho temporadas. No solamente para Dexter. Recordar a Ángel, a Travis, a Miguel, a Doakes, a Quinn. "Men do stupid things for beautiful women", declara el marshall Cooper, que no puede dejar en paz a la pobre Hannah. Por otra parte, todas terminan destrozadas en el camino. ¿Cómo iba a terminar? Si Dexter se hubiera cuidado, habría llegado a viejo como el patético "Tooth Fairy", a cuyas miserias pone fin allá por la sexta temporada. Qué vida de porquería, Marshall Cooper.

Volveremos a verla andando el tiempo. O tal vez no. Tal vez sea mejor recordar para siempre el frenesí, el "¿ahora qué?", el vértigo. Tal vez cuando nos hayamos olvidado de todo, y un son cubano nos recuerde que esta noche es la noche, y volverá a ocurrir. Debe ocurrir.

"Te aconsejo que te pongas con Dexter, que te va a encantar." - Me encantó.


Saturday, October 12, 2013

"Don't let go" ("Gravity", Alfonso Cuarón, 2013)

Una hora y media de belleza. Leerás muchas críticas, leerás. No importa.

El argumento: Una misión a cargo de realizar reparaciones en el telescopio Hubble se debe abortar: la destrucción de un lejano satélite ha liberado miles de fragmentos que a su vez impactan contra otros satélites, que a su vez se convierten en otros miles de fragmentos que empiezan a orbitar el planeta (ahí está Johannes Kepler, que no nos deja mentir) a decenas de miles de kilómetros por hora. Se intenta una huida, pero el accidente no puede evitarse y aquí tenemos a dos astronautas convertidos en satélites. 

Completamente solos y a merced de la inercia, de la aceleración y de la acción y reacción, tratarán de alcanzar una nave Soyuz con el fin de volver a casa. Leerás, oirás, muchas críticas. 

El tema es volver a casa. "Dame una señal. ¿Qué ves? Cualquier cosa. Necesito coordenadas. Dame coordenadas." ¿Qué pasa cuando no hay nada que te sujete, ni siquiera una razón para seguir viviendo?
Leerás, oirás críticas. Ninguna he leído donde se mencione esta obviedad.

Casi toda la película es un plano secuencia. No como ese de Fassbinder que era un reverendísimo embole y que me tragué sin un bostezo sólo porque valía la pena la muchacha. No, no: Así como hace los planos secuencia este muchacho Cuarón. El sonido es importantísimo porque solamente hay sonido cuando  hay posibilidad de que lo haya. "Houston in the blind". Pasan otras cosas también: No puede evitarse la consecuencia de un mal cálculo, porque la gravedad no perdona, y hay lo que hay y lo que no hay no hay. Vaya si leerás críticas.

Mis disculpas y respetos para Sandra Bullock. La película se hizo como se hizo porque había música sonando en el set, y ha requerido de la capacidad física de esta actriz para que ciertas escenas tuvieran la verosimilitud que tienen. Durante casi todo el rodaje tuvo que trabajar colgada de cables (que vos no ves) y a veces la mueven como a una marioneta. Toda esta prolijidad, toda esta exactitud (matemática, y lo dice Sandra), es puro cerebro, músculo, y coreografía, mon cher. Y un trabajo bestial de los técnicos. Esto es cine, mirilla de la vanguardia. Si podés entender inglés, escuchá lo que dice Sandy. Y lo que dicen ella, Clooney y Cuarón.


Y no digamos más. Vale lo escrito aquí, y lo de antes. Leerás, oirás, muchas críticas. 

Una hora y media de belleza. No te sueltes.

Abrazos 

Saturday, October 5, 2013

"I'm not implying it, I'm saying it: I'm dead. Dead as Disco." ("American Horror Story" -Temporada I - Ryan Murphy, 2011)

Una familia destrozada trata de reconstruirse mudándose a una vieja y hermosa casa en los suburbios de Los Ángeles. En esa casa se han cometido todos los crímenes que se te ocurran haciendo memoria de cada película de horror y suspenso que hayas visto, y por tanto está habitada por una legión de espíritus que no se andan con pruritos de ningún tipo a la hora de interactuar con los vivos.

El problema es que los vivos están tan enfermos de egoísmo, autocompasión, tristeza, culpa, celos, odio, arrepentimiento y otras locuras, que tanto da lo natural y lo sobrenatural. Al fin y al cabo, la casa está llena de almas torturadas que han transgredido todo límite. Cada escena puede contener lo que se te ocurra. Y lo que se te ocurra puede venir desde cualquier rincón. Claro que si está en penumbras, muchísimo mejor. Cada escena está preñada de contenido. Aquí nadie explica nada: vas a tener que soportar una trama complejísima donde cada punto tiene sentido por sí solo, donde cada pequeño nudo se bifurca hacia centenares de direcciones todas posibles, todas verosímiles.


"American Horror Story", al menos en esta primera temporada, es una serie llena de humor. De ese humor negro que nos brota naturalmente en los entierros, cuando estamos tan cerquita del límite más claro que tenemos los seres humanos. Es un juego donde conviven todos los clichés del cine de horror clásico, de ese que no necesita más que un poco de sangre y buen maquillaje.

Taissa Farmiga (hermanita de Vera, "The Conjuring", esas coincidencias), está fabulosa. Lo mismo Connie Britton y Dylan McDermott. Pero Taissa, junto con Evan Peters, se devoran la serie. El arte es complejo (Edward Lubin, Ellen Brill), porque la misma locación debe traer remembranzas de épocas distintas. Aunque en general es todo muy setentas, a Dios gracias. Qué cosa más bien hecha.


Aplausos de pie para el vestuario, el maquillaje (no solamente las heridas mortales, el maquillaje de época), el peinado.



Jamie Brewer, maravillosa Adelaide. Y Jessica Lange que es sobrenaturalmente hermosa y una actriz del carajo por siempre.

Gracias, Patri, por recomendarme esta joya. Forever in debt to your priceless advice.

Abrazos.