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Wednesday, December 25, 2013

"Il ne parle que du bon Dieu" (American Horror Story: Asylum - Temporada 2 - Ryan Murphy - 2012)

Menos fantasmas, más tripas, un reparto diferente y más jugado. Otro lugar, otro tiempo.

La segunda temporada de "American Horror Story - Asylum" redobla la apuesta y va por más. Cuenta una historia totalmente diferente en todos los sentidos. Los monstruos en esta entrega de la serie son (casi todos) humanos. Tan humanos son y tan enfermos están que el Diablo (que anda por ahí) tiene muy, pero muy poco trabajo. En  "American... Asylum" todos están muy mal de la cabeza. Eso sí que se sostiene. Y la manera de comunicar con la cámara y el montaje.

Una cosa advertiré: hay que tener paciencia. Porque la primera secuencia parece extraída de una de esas películas onda found footage ("Holocausto Canìbal", "Blair Witch" y todo el resto de bazofia de horror del Siglo XXI) que asustan al espectador pochoclero durante diez segunditos como mucho. Del mismo modo, los cuatro primeros episodios parecen muy, pero muy traídos de los pelos. A no dejarse caer, porque todo, todo se empieza a acomodar a partir del quinto episodio y ahí ya no te podés soltar.

"American... Asylum" transcurre mayormente durante el año del Señor de 1964, en un manicomio de espanto llamado Briarcliff, que regentea la Hermana Jude (Jessica Lange) y donde la terapia (por así decir) está a cargo del Dr. Arden (James Cromwell). El hospital ha sido antes un sanatorio de tuberculosos, pero esto es casi casi anécdota: Como dije, aquí escasean los fantasmas. Aquí los monstruos son bastante más terrenales que los de la primera temporada. Y es que "American... Asylum" trata ni más ni menos que sobre la locura. También sobre la religión y sobre el poder, sí, pero el centro de todo es la locura. Es lo sencillo que resulta perder ese hilito tenue que te dice que ésto sucede porque aquello, y sobre cómo, cuando esa hebra de repente no está (y debo decirte que muchas veces no está, pero hacemos como que sí), uno queda a merced de quien quiera contar la historia. En "American... Asylum" todos, especialmente los que obran de cuerdos, han perdido el hilito.


"American... Asylum" tiene una mirada feroz sobre los años '60 del siglo pasado: una época en la cual la homosexualidad era sometida a tratamiento, en la cual las uniones entre personas de diferente raza debían mantenerse en secreto y en la que la libertad sexual se pagaba muy cara. Eran años en los cuales la Guerra Fría alcanzaba temperaturas de espanto, donde el pánico nuclear era tangible y la invasión extraterrestre estaba a la vuelta de la esquina. Y uno se pregunta si algunas cosas habrán cambiado tanto. De eso hablaremos en otro lugar, pero al menos a un servidor la serie le invita a pensar si no estaremos en lugares perecidos hoy día, aun siendo todo lo correctos que somos.

El arte vuelve a ser cuidadísimo y bellamente llevado (Ellen Brill, te queremos. Andrew Murdock, te aplaudimos). Lo mismo la luz, lo mismo el montaje, lo mismo el peinado y el vestuario. Los escenarios son opresivos y hay muy pocos exteriores. Cantamos y cantamos loas al guión, hecho a medida de un reparto de monstruos: Jessica Lange y Evan Peters vuelven, con otros  personajes. Se suman James Cromwell, Joseph Fiennes, Chloë Sevigny (hace de ninfómana, oh yeah), Sarah Paulson, Zachary Quinto, Lily Rabe (una actriz del carajo, de verdad), Naomi Grossman (Pepper, un milagro de maquillaje), Franka Potente, Frances Conroy que reaparece con Dylan McDermott... En fin. Una maravilla igual y enteramente diferente, enteramente subjetiva, profunda, sensual, explícita, bella, aterradora, monstruosa. En "American... Asylum" lo que sucede te puede pasar, y eso va más allá de la infidelidad, el egocentrismo, la mezquindad y los fantasmas de la primera, brillante, temporada.

Si después de ver ésto les ha quedado ganas de ver la serie, sean bienvenidos a Briarcliff.

Nota: Este post está dedicado a mi hermanita del alma, Pat, con quien compartimos risas y llantos, Because The Night, y porque compartimos terrores y hebras perdidas. Te quiero, entre otras cosas porque escucho "Dominique" y sé que te encanta ese momento.

Abrazos.

Sunday, October 27, 2013

Dexter

Rudy, Doakes, Vince Masuka, María LaGuerta, Rita Bennett, Angel Batista, Astor, Coddy, Lila, Mattheus, Lundy, Quinn, Miguel, Trinity, Lumen, Travis, Gellar, Isaac Sirko, Hannah McKay, Vogel, Zach, Saxon, Jamie, Harrison, Harry, Debra, Dexter. Gracias por ocho años de sana diversión.



En esta temporada final nos permitimos jugar usando las reglas que ya conocemos, desarrollamos a velocidad de puñalada personajes entrañables (mi preferido es Zach), tenemos solo dos escenas de mesa y plástico, y nos divertimos cantidad. El final-final a muchos no les va a gustar. Para mí es una linda despedida, porque hay cosas que no se podían salvar desde el mismísimo principio. El personaje principal ya no puede manejar nada, y todo lo que es se basa en su poder de controlar. Perdió el control cuando se enamoró de Rita.


Las mujeres han sido siempre el factor perturbador a lo largo de las ocho temporadas. No solamente para Dexter. Recordar a Ángel, a Travis, a Miguel, a Doakes, a Quinn. "Men do stupid things for beautiful women", declara el marshall Cooper, que no puede dejar en paz a la pobre Hannah. Por otra parte, todas terminan destrozadas en el camino. ¿Cómo iba a terminar? Si Dexter se hubiera cuidado, habría llegado a viejo como el patético "Tooth Fairy", a cuyas miserias pone fin allá por la sexta temporada. Qué vida de porquería, Marshall Cooper.

Volveremos a verla andando el tiempo. O tal vez no. Tal vez sea mejor recordar para siempre el frenesí, el "¿ahora qué?", el vértigo. Tal vez cuando nos hayamos olvidado de todo, y un son cubano nos recuerde que esta noche es la noche, y volverá a ocurrir. Debe ocurrir.

"Te aconsejo que te pongas con Dexter, que te va a encantar." - Me encantó.


Saturday, October 12, 2013

"Don't let go" ("Gravity", Alfonso Cuarón, 2013)

Una hora y media de belleza. Leerás muchas críticas, leerás. No importa.

El argumento: Una misión a cargo de realizar reparaciones en el telescopio Hubble se debe abortar: la destrucción de un lejano satélite ha liberado miles de fragmentos que a su vez impactan contra otros satélites, que a su vez se convierten en otros miles de fragmentos que empiezan a orbitar el planeta (ahí está Johannes Kepler, que no nos deja mentir) a decenas de miles de kilómetros por hora. Se intenta una huida, pero el accidente no puede evitarse y aquí tenemos a dos astronautas convertidos en satélites. 

Completamente solos y a merced de la inercia, de la aceleración y de la acción y reacción, tratarán de alcanzar una nave Soyuz con el fin de volver a casa. Leerás, oirás, muchas críticas. 

El tema es volver a casa. "Dame una señal. ¿Qué ves? Cualquier cosa. Necesito coordenadas. Dame coordenadas." ¿Qué pasa cuando no hay nada que te sujete, ni siquiera una razón para seguir viviendo?
Leerás, oirás críticas. Ninguna he leído donde se mencione esta obviedad.

Casi toda la película es un plano secuencia. No como ese de Fassbinder que era un reverendísimo embole y que me tragué sin un bostezo sólo porque valía la pena la muchacha. No, no: Así como hace los planos secuencia este muchacho Cuarón. El sonido es importantísimo porque solamente hay sonido cuando  hay posibilidad de que lo haya. "Houston in the blind". Pasan otras cosas también: No puede evitarse la consecuencia de un mal cálculo, porque la gravedad no perdona, y hay lo que hay y lo que no hay no hay. Vaya si leerás críticas.

Mis disculpas y respetos para Sandra Bullock. La película se hizo como se hizo porque había música sonando en el set, y ha requerido de la capacidad física de esta actriz para que ciertas escenas tuvieran la verosimilitud que tienen. Durante casi todo el rodaje tuvo que trabajar colgada de cables (que vos no ves) y a veces la mueven como a una marioneta. Toda esta prolijidad, toda esta exactitud (matemática, y lo dice Sandra), es puro cerebro, músculo, y coreografía, mon cher. Y un trabajo bestial de los técnicos. Esto es cine, mirilla de la vanguardia. Si podés entender inglés, escuchá lo que dice Sandy. Y lo que dicen ella, Clooney y Cuarón.


Y no digamos más. Vale lo escrito aquí, y lo de antes. Leerás, oirás, muchas críticas. 

Una hora y media de belleza. No te sueltes.

Abrazos 

Saturday, October 5, 2013

"I'm not implying it, I'm saying it: I'm dead. Dead as Disco." ("American Horror Story" -Temporada I - Ryan Murphy, 2011)

Una familia destrozada trata de reconstruirse mudándose a una vieja y hermosa casa en los suburbios de Los Ángeles. En esa casa se han cometido todos los crímenes que se te ocurran haciendo memoria de cada película de horror y suspenso que hayas visto, y por tanto está habitada por una legión de espíritus que no se andan con pruritos de ningún tipo a la hora de interactuar con los vivos.

El problema es que los vivos están tan enfermos de egoísmo, autocompasión, tristeza, culpa, celos, odio, arrepentimiento y otras locuras, que tanto da lo natural y lo sobrenatural. Al fin y al cabo, la casa está llena de almas torturadas que han transgredido todo límite. Cada escena puede contener lo que se te ocurra. Y lo que se te ocurra puede venir desde cualquier rincón. Claro que si está en penumbras, muchísimo mejor. Cada escena está preñada de contenido. Aquí nadie explica nada: vas a tener que soportar una trama complejísima donde cada punto tiene sentido por sí solo, donde cada pequeño nudo se bifurca hacia centenares de direcciones todas posibles, todas verosímiles.


"American Horror Story", al menos en esta primera temporada, es una serie llena de humor. De ese humor negro que nos brota naturalmente en los entierros, cuando estamos tan cerquita del límite más claro que tenemos los seres humanos. Es un juego donde conviven todos los clichés del cine de horror clásico, de ese que no necesita más que un poco de sangre y buen maquillaje.

Taissa Farmiga (hermanita de Vera, "The Conjuring", esas coincidencias), está fabulosa. Lo mismo Connie Britton y Dylan McDermott. Pero Taissa, junto con Evan Peters, se devoran la serie. El arte es complejo (Edward Lubin, Ellen Brill), porque la misma locación debe traer remembranzas de épocas distintas. Aunque en general es todo muy setentas, a Dios gracias. Qué cosa más bien hecha.


Aplausos de pie para el vestuario, el maquillaje (no solamente las heridas mortales, el maquillaje de época), el peinado.



Jamie Brewer, maravillosa Adelaide. Y Jessica Lange que es sobrenaturalmente hermosa y una actriz del carajo por siempre.

Gracias, Patri, por recomendarme esta joya. Forever in debt to your priceless advice.

Abrazos.

Monday, September 30, 2013

Películas de Animación Inevitables (Con la colaboración de Camila, que comparte esta patología y la lleva con gracia y resignación)

La creatividad puesta al servicio de la pelotudez no puede tener límites. No puede.
La cosa es así: Nos imaginamos a los creativos excelentemente pagos de Pixar, Miramax, Imagine y Dreamworks, toooodos reunidos en vertiginoso brainstorming o focus group o como sea el anglicismo que esté de moda para designar a un grupo de artistas talentosos que quieren vivir (bien) de eso que saben hacer.
Nos imaginamos que en el fondo-fondo-fondo, la gente que vive (bien) de estas cosas debe querer seguir viviendo (bien) de esas cosas. Y en el fondo, amigos.... En el fondo está la letrina, mon cher. Siempre.
Y a esos cerebros se les ocurren los siguientes largometrajes de animación que alimentarán la maquinaria de la lobotomización: del pochoclo (1) al matte painting.

"Trees" : Una tierna y apasionante historia que se desarrolla en un bosque donde los árboles cobran vida cuando nadie los ve. ¿Por qué? No preguntes tanto y usa tu imaginación. No estaban vivos antes? Sí, pero cobran vida de cobrar vida así de que les salgan ojos, bocas, y hablar en inglés. Cuando logramos encariñarnos con ellos, desátase incendio forestal por algo muy antiecológico. Despliegue de luces y texturas, escenas conmovedoras, bomberos se hermanan con Naturaleza, humanos comprenden que son parte de vayasaberqué. Actos heroicos por doquier, ramas cómplices y olvido de viejas enemistades. Los niños salen del cine con ganas de jugar al Counter Strike y al GTA hasta que les sangre la nariz. Los padres salen con una idea pelotuda y equivocada acerca de qué carajos es un ecositsema. Alto presupuesto y mayor ganancia.

"Tools" : En una ferretería de Minnessota las herramientas cobran vida por la noche cuando nadie las ve. Por lo mismo que explicamos antes. Tenemos simpática y parlanchina pico de loro, tierna y seductora llave francesa, poderosa y flemática llave inglesa, potente Stillson, atrevido destornillador. Herramientas eléctricas se mofan de clásicas herramientas manuales. Por ejemplo, la amoladora se ríe de la sierra de arco o similar. Pero todos deben unirse para enfrentar la amenaza de los habitantes de la Armería Willson: Malvada Bayoneta, Ruidosa Metralleta, Automática Pistola e Itaka Nosoyisla. Al final, todos comprenderemos que tenemos un lugar único y unívoco en el mundo y eso así, y que somos importantes aunque nos maltraten, nos ninguneen y nos escupan. Que debemos estar contentos aunque jodidos, porque jodidos vamos a estar aunque no estemos contentos. Los niños salen del cine con sueño. Los padres salen con una idea pelotuda acerca de que capaz que sus vidas tienen sentido. Presupuesto medio. Mala textura.

"Shoes" : Conmovedora y divertida historia que transcurre en una zapatería, en la cual la mercancía (so to speak) cobra vida (no vuelvo a explicarlo) cuando nadie la ve. Seductora Tacoaguja, Popular Zapatilla, Lustroso Mocasín e Informal Náutico son los protagonistas de esta metáfora de ciento treinta minutos que podría durar cinco. Tenemos botines militares, borcegos de trabajo, botas de lluvia, chinelas, sandalias, alpargatas, ojotas... ¿Cómo no se nos van a ocurrir gags?   La metáfora va acerca de que todos somos igualmente valiosos, que la humanidad nos necesita a todos, que el precio que tengamos no importa y todo por el estilo. Los niños salen con ganas de ir a MacDonalds. Algunos padres salen con la sospecha de que alguien los está tomando por boludos.

"Dresses" : Apasionante y conmovedora historia que transcurre en una boutique o tienda o negocio de venta de indumentaria, en donde los vestidos, pantalones, faldas y bermudas cobran vida (sí, en ese sentido. Basssta.) cuando nadie los ve. Protagonizan un glamoroso y femenino Vestido de Fiesta llamado Malva y una atrevida minifalda de denim llamada Jean, las cuales descubrirán que aunque son tan distintas pueden ser inseparables amigas porque a cada una le toca su cada cuándo. Juntas descubrirán que a-mí-me-sobra-lo-que-a-vos-te-falta y cosas por el estilo. Innumerables y desternillantes gags de secundarios calcetines, simpáticos chemisiers, vetustos deshabillés, pomposos camisacos y anacrónicos pijamas. Los niños salen del cine con ganas de no haber ido. Los padres salen con ganas de desvestir a una que no sea la mamá o el papá.

"Facturs" : Risueña, tierna y larguísima comedia musical que transcurre en una panadería, en la cual las facturas, panecillos y bollería en general cobra vida cuando nadie la ve. Una lección acerca de lo fugaz de la existencia, pero al mismo tiempo de lo importante que cada quien es a la hora del desayuno. Con música de Danny Elfman, las medialunas, los vigilantes y las bolas de fraile, interpretadas por el Coro Universitario de Acapulco, nos conmueven hasta las lágrimas en esta historia de dulzura y sacrificio. Historia de resignación por un Bien Superior Desconocido. La frase: "Me ablando en el café con leche, y voy hablando en el cafbbblll cnn lechbbblll". Digna frase de afiche. Los protagonistas terminan reconociendo que ser hidrato de carbono en el fondo no está tan mal. Los niños salen con ganas de haber hecho otra cosa. Los padres salen con sueño.

"Hair" : Divertida e hilarante aunque trágica trilogía en la que los pelos del piso de una peluquería cobran vida cuando nadie los ve. A lo largo de trescientos cincuenta minutos transcurridos en tres películas donde tres distintos directores tratan, sin éxito, de diferenciarse, con efectos especiales cada vez más complicados, y la última en 3D, iremos adentrándonos en las historias de los Rubios, los Pelirrojos y los Morochos, hasta terminar en la Unificación Peluda, en la cual comprenderemos que los colores son lo de menos y que lo importante es otra cosa y no esto que somos, sino vaya a saber qué otra cosa. Y que somos tan giles que no nos damos cuenta de qué carajo es importante sino hasta dos segundos antes de morirnos, cuando ya es al reverendísimo pedo. Los niños salen con ganas de tener otro color de pelo. Los padres salen con ganas de pegarse un tiro, y con ganas de llorar a gritos, al darse cuenta de que no solamente se equivocaron en cada decisión de la Puta Vida, sino que además jamás tendrán la decencia de pegarse un tiro ni en siete reencarnaciones, porque son tan ratas que prefieren vivir una vida de mierda antes que arriesgarse a un Más Allá en el que no creen pero  en el que juran creer cada domingo cuando van a misa.

"Glove Story" : Romántica y ardiente historia de amor entre un guante de boxeo y una guantecita tejida al crochet que cobran vida cuando nadie los ve. Las familias de los enamorados se oponen y todo así, medio como Romeo y Julieta, total a todos les suena pero nadie sabe bien cómo es la cosa, así que siempre parece original de tan clásico. Los guantes se escapan, los persiguen, pero termina todo bien incluso para las familias de ambos, que descubren que al final, en tren de complementarse, la cuestión es no oponer resistencia y terminar calzando donde conviene. El problema sobreviene cuando la guantecita empieza a estirarse demasiado en algunos puntos. "Ya no soy la que era", dice el afiche, y es cierto. Pero el guante de boxeo, lejos de dejarse subyugar por un terso, suave y apuesto guante de Lycra(r), permanece fiel a la inservible y reblandecida guantecita. Al final no lo revelaré, aunque ganas no me faltan. Los niños salen con ganas de matar al padre. Los padres salen con ganas de no haber tenido hijos.

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Camila: Gracias por entender, por ser la Luz que sos y por convertirme en un Papi mejor de lo que podría yo solito.
Sos lo más groso del Universo.

Papá.

(1) Palomitas, Patricia.



Tuesday, September 10, 2013

Se viene Cuarón en octubre ("Gravity", estrena el 10/10/2013, maomeno.)

Se viene, se viene Alfonso Cuarón con otra de ciencia ficción que parece digna de verse. Dos personas solas, a la deriva en el espacio. El pergeño se llama "Gravity" y cuenta con un reparto mínimo y un presupuesto como debe ser, qué tanto culo con arandela. En riguroso 3D, qué tanto joder. Escrita por Alfonso y Jonás Cuarón ¿cuál es? - Pobres ya hay, y son de verdad.

Cuarón ha dirigido otras cosas, pero se lo recordará aquí por la bella "Great Expectations" y por esa preciosa, brutal y dulce pesadilla de la que uno no quiere despertar que es "Children of Men" (Sí. En este blog ponemos los títulos originales para no confundir, porque somos snobs y porque se nos canta ¿qué pasa?)


A ver qué hace Alfonso trabajando con Sandra Bullock, que puede resultar una dosis para adultos. A Clooney lo hemos visto hacer cosas muy lindas, no diremos que tiene algún que otro mohín. Pero le tenemos fé al mexicano, c'est pas? 

A mí el "Don't let Go" del afiche me seduce que no veas. Porque es antinatural de tan humano. Porque habla de sobreponerse cuando ya no queda nada y nadie da un cinco por tu vida. O por tu alegría, para el caso. "Don't let go". Resistí. Aun cuando se haya cortado el último enlace y ni siquiera la gravedad te mantenga los pies en la tierra. El trailer extendido es hermoso y muestra (otra vez) que este muchacho es un obsesivo de la San Ruperta. Sir Isaac Newton te manda saludos, Alfonso. El cine también es saber cómo mover la cámara, cómo se mueven los objetos, cómo se mueven miles de objetos.  Y después del vértigo, cuando sólo queda orbitar casi sin oxígeno ¿Cómo se sigue?

Es mucho hablar de una peli que no se ha visto. La vanguardia del blanco y negro no te la va a perdonar. Dios te salve el Presupuesto, si es para hacer maravillas. Te tenemos cariño, Cuarón. 

Don't let go.

Thursday, August 29, 2013

"Vas a estar bien" ("Orange is the New Black", primera temporada.)

A sus veinte añitos, Piper (Taylor Schilling) se enamora perdidamente de Alex (Laura Prepon), quien se gana la vida un poquito fuera de la Ley. Por amor, por deseos de aventura, Piper lleva una valija con dinero de un lugar a otro. Una vez.

A sus treinta añitos, Piper está enamorada de Larry, un promisorio escritor que la adora. Es otra persona, con otra vida, otros propósitos y otras inquietudes. Diez años es un tiempo que media entre los veinte y los treinta -también- y solemos medirnos por décadas. Pero el delito de Piper se descubre dos años antes de la prescripción, y debe ir a prisión por quince meses. A una prisión de mínima seguridad. Lo que se dice una verdadera pena.



Entre una serie de cárcel de mujeres y una comedia livianita puede no haber relación. De hecho, "Orange is the New Black" no es ni una cosa ni la otra. La serie es una sorpresa tras otra, hecha de un día a día en el cual el desafío es mantenerse todo lo cuerdo que uno puede, como sea, con la ayuda del humor, los libros, la confianza, un teléfono. No estamos conquistando el mercado, no estamos luchando contra un poderoso holding ni contra un asesino serial: Lo que Piper debe hacer es aguantar quince meses en prisión. Ya te quisiera ver. "Prometéme que vas a esperarme para ver 'Mad Men'". Piper traficando con mechoncitos de su rubiez. ¿Estás llorando de tristeza, Piper? No. Estoy masticando ají picante. Hermosa, Piper. Larry empieza a ver 'Mad Men' por su cuenta: mal síntoma, Piper.

Taylor Schilling y Laura Prepon están fabulosas. Kate Mulgrew (Red), Abigail Savage... y Crazyeyes
La cámara también, el montaje, las transiciones bruscas. Cada capítulo es una joyita. Y sí, el tema de apertura es "You've got Time", de Regina Spektor - Rusita de mi vida: Como si necesitaras o hubieras necesitado legitimación.


Monday, August 26, 2013

¡Che! ¿Y si hacemos un thriller psicológico-policial? ("Tesis sobre un homicidio", Hernán Golfrid, 2013)

Hablemos claro: Qué bodrio, Dios mío. Pero qué bodrio.
Ni comparemos. No mentemos a nadie por ahora. Digamos lo siguiente: El guión está lleno -está hecho- de frases remanidas enunciadas como genialidades, casi siempre en la vecindad de la relación entre Ley y Justicia. Sólo falta que después de pronunciarlas, el insufrible Ammann diga "¡Ja!". O peor: "¡Je!". Pero eso no es todo, ¡qué va'ser todo!

En la facultad de Derecho de la UBA, en el marco de un seminario de posgrado después del cual los alumnos deben escribir una "tesis" (¡Aia!), bajo la tutela del circunspecto y dedicado profesor (Ricardo Darín), aparece un estudiante (Alberto Ammann) con quien el profe tiene un misterioso pasado en común. A todo esto, encuentran a una chica muerta en el estacionamiento, ahí delante de todo el mundo. El personaje de Darín, mediante un mecanismo, se mete a investigar el crimen, pasando en menos que canta un gallo de circunspecto y dedicado catedrático poco interesado en el ejercicio del litigio, a una especie de Clarice Starling entre asustada y fascinada por los misterios del hecho criminal de marras. "Todo está en los detalles". ¡Je! Al personaje de Ammann le llora la cara de sospechoso, y Darín empieza a sospechar... en fin, nadie le cree, el profe se convence cada vez más, y así.

Por supuesto, aparece una chica que resulta ser hermana de la finada. Y pediríamos al cielo que esta niña no tratara de hacerse la asustada o la desesperada, pero sería en vano. Al rato nuestros peores temores se hacen realidad y ya la tenemos haciendo de actriz a la Calu Rivero. Dios nos librara, pero no. A esta altura uno no sabe a qué se está quedando.

Se establece una especie de duelo así muy psicológico del tipo yo sé que vos sabés que yo sé ¡Je!, y hablamos de esto cuando en realidad hablamos de aquello, y vos también sabés e incluso el público sabe, porque el suspenso se nos quedó en algún punto de los títulos del inicio, ahí donde decía "Con el apoyo del INCAA".

Hay una secuencia en el MALBA que recuerda mucho a "Vestida para matar" de Brian de Palma (Dios me perdone). Hay una secuencia de un show de "Fuerza Bruta" que recuerda mucho a... a cualquier thriller de tres al cuarto donde se use la música ensordecedora y un ambiente un tanto sórdido para mostrar que hay un personaje desesperado y fuera de lugar ¿Lo ves? Hay una doctora que pela un perfil psicológico del criminal sacado de un libro de Thomas Harris, pero resumido.   Hay un conveniente abrecartas ¡Je! Y hay una escena de interrogatorio policial para el lucimiento de Ammann que te hace desear que lo deportaran al planeta de donde viene este muchacho, no sin antes borarrle la pretendida carita de inteligente y cínico con una goma de borrar boludos.

Por suerte se termina, y la verdad es que el final es tan pretencioso y obvio como previsibles son los diálogos (el montaje en paralelo directamente está mal hecho y destroza toda continuidad y fluidez, si es que tal cosa puede pedírseles a Rivero, Ammann y Puig. Y si me doy cuenta yo, es que está muy mal hecho). Se termina, digo, y se olvida al ratito nomás, no sin antes lamentar la hora y pico perdida, la guita de la entrada, no haber elegido la quinta parte de "Duro de Matar", y el frío que uno se comió. ¿Qué necesidad?

Abrazos

Thursday, August 15, 2013

"You're not gonna do anything." ("Fireflies in the Garden", Dennis Lee, 2008)

Los padres siempre encontramos una manera de marcar a nuestros hijos. Los hijos siempre encontramos la manera de devolver los golpes. Es la relación más enferma que existe. He vuelto a ver esta película.

"Luciérnagas en el jardín", basada en un poema de Robert Frost, es un melodrama familiar muy bien escrito, muy bien dirigido y con un reparto de talentos increíbles: Willem Dafoe, Emily Watson, Julia Roberts, Carrie-Anne Moss, la adorable Hayden Penettiere y Hayden Boyd (en el papel del joven protagonista Michael, papel que Ryan Raynolds hace denodados esfuerzos por destrozar). 

En una familia de clase media alta y culta, una desgracia actúa como disparador para que nos vayamos enterando de muchísimos y dolorosos secretos a voces. A voces, porque la verdad es que el punto más débil (aparte de "Linterna Verde" Raynolds) de la peli es su predictibilidad. Hay un ida y vuelta entre la preadolescencia del protagonista y su adultez, que es un ida y vuelta dentro de una relación que no tiene más salida que el perdón. Porque solamente el perdón del hijo puede redimir al padre y eso sucede después de que las marcas son tan viejas que ya no duelen o no duelen tanto.

No esperes grandes sorpresas, y hay veces que el diálogo (casi siempre fluido y natural) se hace demasiado cargado de significado que no hay. Pero a la hora de transmitir la ambigüedad de los sentimientos y los esfuerzos que uno hace para terminar queriendo a sus padres y a sus hijos, es efectivo. Lo mejor: Dafoe, Watson, Roberts y Boyd. Lo un poco menos bueno (aunque esperable en estos dramas americanos), un poquito de exceso de melodrama y algún lugar común narrativo. Lo peor, ya lo dije.

“He aquí  verdaderas estrellas que colman los  cielos, 
y aquí en la tierra,  llegan emulantes voladores, 
que aunque nunca se comparen  a las estrellas, 
(y en el fondo realmente nunca lo han sido) 
a veces logran parecerse a ellas. 
Sólo que, claro, no consiguen igualarlas”
(Robert Frost - Robado de http://www.dejamequetecuente.net/2010/02/luciernagas-en-el-jardin.html)



En la imagen, dos grandes actores. La película, un poco más de lo mismo. Pero mejor.

Abrazos




Thursday, May 23, 2013

"Tuesday" ("El Resplandor" - Stanley Kubrick - 1980)

Elogio del travelling, ¡oh, Stanley, cuánto te queremos!
Basada en la novela homónima de Stephen King, y con un final menos decepcionante, "The Shining" es una película de terror dirigida por Stanley Kubrick. Y se nota.
Con un Jack Nicholson al que ya se le notan los mohínes de Holliwood-Star y una absolutamente deliciosa Shelley Duvall, la peli se trata de una familia minúscula que se queda atrapada por voluntad propia en un hotel de las Montañas Rocosas. Kubrick centra la narración en la anécdota de la claustrofobia (la novela de King es mucho, muchísimo más abarcadora), y se lo agradecemos porque consigue contar lo que quiere contar. "El Resplandor" de Kubrick consigue ser una obra maestra aparte o a pesar de la mejor novela que haya escrito Stephen King. El Resplandor de Kubrick es un Resplandor diferente de El Resplandor de King. Una vez más Kubrick descontextualiza para contar lo que quiere contar, y no otra cosa.
La historia. Jack Torrance (padre de familia) consigue trabajo de vigilante de invierno en el hotel Overlook, en Colorado, donde él, su esposa Wendy y su hijo Danny se quedarán atrapados e incomunicados durante tres meses. Como si el tedio fuera poco ya de por sí, el hotel resulta estar habitado por fuerzas maléficas que buscan nutrirse del talento psíquico de Danny, que resplandece. Sobre esta base, Stephen King construye una historia compleja sobre relaciones familiares, alcoholismo y locura. Sobre esta base, Kubrick construye una maravilla visual hecha de planos vertiginosos y travellings nunca vistos, nunca repetidos. Kubrick usa puro lenguaje cinematográfico: los diálogos son mínimos, cortos, taxativos. Si leíste la novela, los diálogos no se entienden. Kubrick introduce un laberinto, cambia un mazo por un hacha, mata al salvador y trueca el final. Te queremos, Stanley.
El arte: al color lo lleva Wendy. Las alfombras, las lámparas y las puertas, las luces en los pocos planos abiertos: Leslie Tompkins ("Full metal jacket", "Batman", "Charlie and the chocolate factory").  El color es, siempre, Wendy.
Cuidado con estas películas que no son de sustos sino de terror. De terror del de verdad. De ese que te asusta cuando te quedás de veras solo, como si estuvieras aislado en el Overlook. Como si apagaras el teléfono y te desconectaras del Facebook. Como si se cortara la luz por noventa y dos horas y no tuvieras manera, no tuvieras forma, de no mirarte en el espejo. El terror que vive en el silencio y en la soledad. Vos mismo, vos misma, tu sombra y lo que resplandece.
Cuidado.
No la veas.
Abrazos

Thursday, March 28, 2013

"You've ever think you're nothing?" ("Muriel's Wedding", P.J. Hogan, 1994)

Muriel (Toni Collette) se quiere casar. No es que tenga novio ni que esté enamorada de alguien en particular. Quiere casarse. Quiere vestir el vestido, calzar los zapatos, caminar hacia el altar. Porque si se casa, va a ser otra persona que no sea ella, esa horrible persona a quien tanto odia. 

"La boda de Muriel" o "El casamiento de Muriel" es una comedia divertida e inteligente, impecablemente filmada por este señor Hogan, quien unos años depués filmara la más flojita "La Boda de mi Mejor Amigo". Muriel es muchísimo más negra, expresiva y potente. "Muriel" es más valiente y más atrevida. "You're terrible, Muriel". Acompaña a Collette la lindísima Rachel Griffiths (yo la recuerdo de "Six Feet Under"), en un papel bonito y difícil. 


La peli, hoy por hoy, puede mover un poquito a la ternura o a la condescendencia durante los primeros diez minutos. Es de lo más kitsch, desde muchos puntos de vista. Después del momento "Waterloo", uno se rinde. 

Muriel es inocente, crédula, egocéntrica, egoísta e impiadosa. Los personajes y las situaciones empiezan a llegar a una sordidez que lastima. El vestuario es increíble (Terry Ryan) - Increíble la compenetración con las situaciones. Estas cosas parecen fáciles pero no lo son.
"Muriel's Wedding" es una muestra también de porqué a veces el trabajo de cámara debe apegarse sólidamente a la ortodoxia y limitarse a narrar. Considérese dicho lo mismo del montaje. Hay contrastes tristes y preciosos. Después, probablemente la miseria. A quién le importa.

Abrazos

 

Tuesday, March 19, 2013

"I love you, Marge" - "I love you, Norman" ("Fargo", Joel Coen, 1996)

Jerry (William H. Macy) es un pusilánime insoportable que tiene problemas de dinero y un suegro con plata. Visto en estos aprietos, contrata a dos tipos torpes y violentos para que secuestren a su mujer, y así beneficiarse con el rescate.

A partir de este setup de noticia policial de octava página, Joel y Ethan Coen construyen una película acerca de las relaciones de dominio y sometimiento, del respeto y de la lealtad. Una película divertida, compleja y ramificada en esos sentidos triviales y a veces sórdidos por donde devanean los Coen sin perderse jamás.

"Fargo" es un filme lleno de nieve y de lugares cálidos, y vamos a ir pasando de un sitio a otro siguiendo a la absolutamente fabulosa Frances McDormand, que es una policía y una mujer de Ley. El cuadro inicial: Norman ha preparado el desayuno y sigue comiendo mientras Marge se va a trabajar. El encuadre tiene un exterior a la derecha y un interior a la izquierda. La escena es simple, y es que es tan difícil y hay que ser tan buenos para obtener la cruda verosimilitud que siempre logra la cámara en manos de los Coen. Además esta escena avisa por dónde nos vamos a mover, porque en "Fargo" solo hay tibieza cuando Marge anda cerca.

El arte de "Fargo" respira vulgaridad y cuidado mal gusto. Ahí está la estatua de plástico de Paul Bunyan que no me deja mentir. El teléfono rosa, el tejido fucsia, el abrigo beige. La fotografía es jugadísima, el montaje impecable. Y por otra parte me da la impresión de que los Coen además de tener arte y oficio, entienden la vida y a los personajes como pocos. Y así les sale. Marge no entiende, pero no le importa demasiado. Qué linda es.

Por último, una advertencia. Cuidadito, cuidadito. La furia desatada de un pusilánime, de tanto que se odia, resulta una sustancia altamente peligrosa.

Abrazos.

Thursday, March 14, 2013

"Then It All Went Wrong" ("Les Misèrables", Tom Hooper, 2012)

Cosette vive en una burbujita y está enamorada. Marius está enamorado y vive en una burbujita.
Javert vive en una burbujita y está enloquecido. Valjean vive de burbuja en burbuja. Gavroche no alcanza ni a vivir.
Fantine. Fantine. Fantine. Fantine.



"Los Miserables" es una novela de Víctor Hugo que cuenta la historia de una redención, de un rescate, de una revolución, de abandonos, de claudicaciones y de varias obsesiones. Es una novela larga, que se puede leer cuando uno tiene o mucho tiempo o muchas ganas.

La película de Hooper es una adaptación del musical basado en la novela. Es un musical de tres horas de duración donde se apuesta fuerte: un presupuesto abultadísimo, un casting bleeding edge y una campaña de márketing que te aplasta y te dan ganas de no ir. Pero bueno, se viene el viernes y te dicen que sí. ¿Cómo no vas a ir?

Fantine. Fantine. Fantine.

Y entonces empieza. Aflojá. Aflojá y mirá cómo se esfuerza Hugh Jackman, cómo trabaja. Aflojá. Ahí va. Ahí va. Si en algo hay que gastar, gastemos en ésto.

Hooper ha movido piezas y ha cambiado el musical para contar mejor la historia. En la película, lo central es la evolución de los personajes, y la revolución es un condimento. Más o menos. Porque la esperanza truncada de Gavroche, porque los ecos de la llamada desde la barricada, porque la lluvia que moja la pólvora, porque ni el tiro del final. Porque la película está muy bien.

"Think you're poor? Follow me!"

Fantine. Fantine.


Y todo es tan, tan retorcido. Y todo cuesta tanto, tanto y tanto. Y hay que remar tanto y tanto. Y tanto hay que remar, y tanto cuesta todo, Fantine, tanto cuesta todo. ¡Ay! Fantine, tu voluntad. ¡Ay! Fantine, tu sacrificio. ¡Ay! Fantine, no te me caigas, no te me caigas, Fantine. ¡Ay! Anne Hathaway, el paisaje más hermoso en estas tres horas de golpes al corazón.

Ojo que hay otras películas en cartelera. Y que también se puede ir a cenar, a bailar, a brillar mi amor,  a esconderse en un sucucho donde Cosette no se entregue, donde Gavroche se arrodille, donde Valjean no se salve, donde Javert no se arrepienta,  donde Fantine se rinda, donde el tibio te apuñale, donde el caracol se esconda, donde cantar sea en vano, donde la Muerte no sirva.
Vivimos tan solo porque queremos. De todo hay. De todo hay.

Fantine.



Thursday, March 7, 2013

"They took my hands". ("Darkman", Sam Raimi, 1990)

¿Quién me hace una peli de superhéroe sin historia prefijada por DC Comics? ¿Quién es capaz de hacerme una peli ridículamente buena, fantásticamente previsible, cómicamente trágica, tierna de tan inocente?

Sam Sam Raimi Raimi.

"Darkman" es una película protagonizada por Liam Neeson y una pelirroja bella, en la cual los malos son muy malos, y a los buenos la venganza les cuesta más que un ojo de la cara. Porque Sam Raimi siempre nos está diciendo: No hay empate. No se puede quedar a mano. Los justos pierden siempre.

Este hermoso y tenebroso (a la luz de las películas digitales del presente siglo, "Darkman" luce superficialmente bastante risible) thriller constituye otra lección de cine de parte de Sam Raimi. Es una película llena de pretensiones graciosamente logradas, con arduo trabajo, por supuesto. Y la verdad es que se nota. Es una película de libro. Los elementos que marcan el tiempo, los diálogos, las señales y los aconteceres en general hacen que el filme parezca un ejercicio. Y la verdad es que más veo el cine de Sam Raimi y más me parece que lo que está haciendo es un doctorado. (Y que se ha quedado solo solito, porque su advisor se muere de vergüenza y le da largas con la tesis).

Peyton (Liam Neeson) es un científico que está trabajando en injertos artificiales de piel. Por supuesto que tiene una novia preciosa e inteligente, que por supuesto olvida unos papeles importantísimos justo en el laboratorio de Peyton, para que vengan los malos y desaten el desastre. Con el rostro destrozado, Peyton alimentará un furioso huracán de venganza que no podrá rehacer ni su cara ni su vida ni su amor. Y en el camino perderá la sensibilidad e incluso la razón. Una maravilla.

Y hay quienes dicen que "Darkman" es ridícula.

La dirección y la historia toda, de Sam Raimi. Decide dónde poner la cámara: Sam Raimi. Los encuadres de cómic diez años antes de que los Wachowski compraran sus primeros pochoclos: Sam Raimi.

El asombro que se ve venir pero se disfruta: La transición de la bella, de novia a viuda en cinco segundos.

La bella novia: Frances McDormand.

Sí. Sí. Me parece hermosa, Frances McDormand. Me casaría con Frances McDormand. ¿Y qué?

Abrazos.


Saturday, February 23, 2013

"Stephen: you belong right where you are" ("Django unchained", Quentin Tarantino, 2012)

En la culta Berlín, a mitad de los '90 de otro siglo, en el transcurso de un festival de cine, se proyectaba "Pulp Fiction". Me tocaba estar en una casa de la calle Mehringdamm, donde acudían personas del mundillo de la publicidad.Tarantino estaba de moda en aquel momento entre aquella gente, y quedaba bien que te gustara.
Hoy se usa que Tarantino no te guste, que le busques fallas, gestos y desgastes. Me da la impresión de que a Tarantino estos vaivenes no le quitan el sueño, y con esto termina la discusión: vamos a hablar de "Django unchained".

El último filme de Tarantino es una historia moralizante, llena de personajes clichés, de guiños, de homenajes y de violencia. Parece que la hubiera escrito y dirigido Quentin Tarantino. Es, ante todo, una historia que no termina hasta que no se ha cerrado la última puerta y hasta que no se ha saldado la última canallada.

Django Freeman (Jamie Foxx) se une al Dr. King Schultz (Christoph Waltz) por mutua conveniencia. Uno es un caza recompensas. El otro busca a su esposa, Broomhilda Von Schaft (Kerry Washington), esclava en una plantación de Mississippi llamada Candyland. Conforman, Django y Schultz, una de las parejas más deliciosas que he visto en el cine. Waltz interpreta a un alemán elocuente y educado, que hace gala de un lenguaje exquisito y preciso. Tarantino vuelve a explotar la expresividad y el talento de Waltz, esta vez en la piel de un personaje muy diferente del soberbio Hans Landa de "Inglorious Basterds". Pero no sólo se lucen Foxx y Waltz. DiCaprio tiene sus momentos brillantes y el Stephen de Samuel L. Jackson es uno de los aciertos mas logrados de esta maravilla. Por hablar solamente de los personajes. Porque además está la fotografía, la luz, el vestuario, la belleza y la fealdad, los principios.
Y cada uno de los temas musicales, claro

Porque dijimos que era una filme moralizante. Moralizante a loShakespeare ("Y mira qué oportuno, aquí llega el Sheriff"). Es un filme acerca de la traición, de las motivaciones y del destino que encuentran los traidores en la pantalla. Es un filme, una historia, en la que el peor pecado es ser buchón y alcahuete, es ser esa clase de gente de mierda que cuida los intereses del que manda con más celo que el que manda. Y que se las arregla para hacerlo invocando principios que justifican hasta la más cruel de las traiciones. Éstos van a ser quienes nos apuñalen, porque al dueño de la plantación ya se lo espera.

Crines teñidas de sangre, sí. Y algodón salpicado de rojo. Tarantino.

Y basta. Vayan a verla en pantalla grande, disfruten de punta a punta. No le sobra un segundo ni un balazo. Es Tarantino en estado puro con la bajeza como pretexto.

Abrazos.



Sunday, January 27, 2013

"¿Cómo lo supe? Fui a la Biblioteca." ("Zodiac", David Fincher, 2007)

"Zodiac" es una thriller policial acerca de la investigación de una serie de crímenes violentos sucedidos entre 1964 y 1973 en San Francisco y alrededores. Es una historia de frustraciones y es, antes que nada, la historia de una obsesión tóxica. David Fincher vuelve a la carga con un guión complejo, una fotografía academicista, un vestuario perfecto (Casey Storm, "Being John Malkovich") y una dirección de arte difícil y logradísima: Atravesamos tres décadas sin un solo flashback. Gracias, David.

La película es minuciosa, porque lo central es el destejido de la trama, quizás. O quizás no. Porque lo que sucede es que es una trama maldita. El asesino es (lo sospechamos desde el primer momento), un pobre infeliz. Pero consigue hacer descarrilar la vida de todos quienes se meten demasiado con la investigación. La obsesión se va contagiando entre los personajes, como si se fueran pasando una posta infecta: Robert Downey Jr. (aplausos, como siempre), Mark Roffalo, Anthony Edwards, Jake Gyllenhaal se van contagiando el uno al otro esta enfermedad, alimentándose entre sí, de manera que cuando alguno de ellos está harto de estar enloquecido, alguno de los restantes encuentra una manera de devolverlo al infierno. Y con carita de gusto.

Porque, claro, lo importante es saber quién es el asesino. Aquí no se dirá nada a ese respecto, porque lo que se ha percibido es ésto: "Zodiac" es una construcción de quienes se empeñaron en hacer de él una leyenda. "Zodiac" es un edificio levantado por la obstinación de sus perseguidores. "Zodiac" surge de la necesidad de buscarle sentido a cosas que tal vez no lo tengan, entidad donde tal vez no hay más que vacío, inteligencia donde sólo hay la suerte de un mediocre y un mensaje donde no hay más que signos robados.  

¿Cómo se mantiene la tensión? Miren el reparto y adivinen. Con oficio de narrar, se mantiene. Porque lo importante es descubrir al asesino. Y si no, vean cómo se esfuerza Gyllenhaal hasta el punto de no darle pelota nada menos que a Chloë Sevigny.

Abrazos