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Sunday, December 23, 2012

Dirigir el Infierno ("Se7en", David Fincher - 1995)

Si uno quiere hacer una de terror, deberá hacer referencia a William Friedkin. Si uno quiere dirigir una de suspenso, deberá refernciar a Hitchcock. Si uno quiere dirigir una película llamada "Seven", deberá hacer referencias numerológicas. "Seven", de David Fincher, tiene todo eso.
Cuidado. Las referencias numerológicas no tienen nada que ver con la superchería: son más bien referencias aritméticas. "Dos mil libros de doscienta cincuenta hojas". Ojo. Las referencias satánicas son muy, pero muy sutiles. Una pista: Los títulos finales están al revés.

Aquel año, Kevin Spacey también protagonizó "Sospechosos Habituales". Aquí, con Morgan Freeman y un brillante Brad Pitt, completa una trinidad que le da sentido a un "thriller" de antología.
Dos policías muy diferentes tratan de resolver un caso de asesinatos en serie que siguen un determinado patrón. La cosa es simple. La trama es perfecta. El vestuario es de academia. Cualquier cosa que parezca descuidada, no lo es. No hay una sola línea que sobre en el diálogo ni un solo plano que sobre en el film.

Las torres de alta tensión son inquietantes. Fincher lo sabe y lo usa. Usa más los planos recortados por esas estructuras que lo que usa la sangre y los cadáveres. Interpone líneas todo el tiempo. Interpone líneas, interpone lluvia, interpone el ritmo de un metrónomo. Porque acelera cuando quiere y frena cuando quiere. Porque suaviza con la inocente y reconfortante belleza  de Gwyneth Paltrow y, cuando es debido, lacera con la cándida y reconfortante ausencia de Gwyneth Paltrow. La santidad, porque es evidente que Fincher se ha documentado muy bien sobre el satanismo.

"Seven" es una película espléndida. Pero ante todo, es un trabajo bien hecho desde todas las componentes que requiere la narrativa cinematográfica.

Abrazos.


"Asesínense y empiecen todo de nuevo" ("Peter Capusotto y sus Tres Dimensiones", P. Saborido, 2012)

Empecemos con una cita erudita, que siempre garpa: "Es una elección política criticar a los medios masivos desde los medios masivos. En el universo de la representación mediática, es quizá la única elección de libertad que nos queda"(*).

Luego de lo cual, resistimos la tentación de preguntas tan retóricas como pelotudas acerca de la naturaleza política del humor. O del Arte. Dejamos esas reflexiones para cuando queramos hacernos los profundos porque la minifalda parece valer la pena.

Cómo nos hemos reído con Capusotto en su "Panfleto filocomunista en 3D". Cuánto nos ha gustado. Creo yo que el mérito está en que la ironía se mantiene finísima en el núcleo. Por afuera está la periferia puteadora y escatológica que ya esperábamos (aquí Capusotto no sorprende para nada), y que nos arranca la carcajada directa. Después está lo que uno quiera oír. Porque cuando Violencia dice "Si querés ver en 3D, a mí no me molesta: Ponéte los anteojos y miráme ésta", uno se ríe de manera automática, qué vamos a hacerle. Por otra parte, habrá que tener algo de juicio crítico para entender el capítulo Bombita Rodríguez, o el de la posesión del rollinga por parte del Demonio Careta. "Así en la Tierra como en el Ruby Tuesday". O "La droga y el entretenimiento", y la más obvia "Internet y el entretenimiento". No se salvan ni Facebook (R) ni los videojuegos ni los programas sobre catástrofes del History Channel (R). "¡Nooo! ¡Más rápido es ir por Poronga!". El capítulo "Ciudad del Orto" es una maravilla: quien quiera oír que oiga, porque hay muchísimo más que lo obvio.

La película completa está en http://www.youtube.com/watch?v=5XQLV5FbG7I
Disfrútenla.

Abrazos

(*) Umberto Eco, "La estrategia de la ilusión".