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Sunday, November 25, 2012

"También vimos la claudicación a la vuelta de la esquina." ("Néstor Kirchner", Paula de Luque, 2012)

"La valentía consiste, más que nada, en no abandonar tu compromiso."(*)
Llegar al cine fue un caos. Fin de semana largo, y si bien muchos han decidido pasar "la previa" de las vacaciones de verano en La Serena (la costa atlántica "se va a llenar de porteños") , muchos se han quedado. "The circus is in town", como dice Bob Dylan. Desfile de Toyotas, Hondas, Peugeots. En el centro comercial se ofrecen autos cero kilómetro con el entusiasmo del que sabe que hay clientela potencial. Cine abarrotado de adolescentes que van a ver "Crepúsculo", de cuarentonas estrenando tetas, de grasada en general. Pero con mucha, muchísima plata.
"En veintiséis años de Democracia, jamás había presenciado un divorcio tan fuerte entre la realidad que viven las personas y aquella en la que dicen vivir."(**)
El discurso general de la clase media sanjuanina es de disconformidad con el Gobierno. Los argumentos son tan variados como difusos. Aquí, la minería (me abstengo del prefijo "mega" por ser el mismo de una ridiculez exasperante), se discute menos de lo que quisieran Solanas o Filmus -hay que ser justos con la ignorancia, tenga ésta el color que tenga-, pero por lo demás, las quejas van desde el tipo cambiario a la inflación con la misma facilidad con la que se pasean por la AUH, los planes sociales que "fomentan la vagancia" y la omniinseguridad. Es decir, el mismo discurso que puede escucharse en Macrilandia, con la diferencia de que San Juan dobla el PBI del total del país, y muestra un crecimiento económico del 17,9% en 2011, frente al 9,2% del total del país, al 13,9% de Buenos Aires y al 7,8% de Córdoba. Aquí también, colmo de la obscenidad, la Presidenta es "La Yegua".
En este contexto fuimos con mi hermano a ver "Néstor Kirchner", un documental que cuenta la vida de este hombre político que entendió la política como muy pocos en este continente en estos últimos tiempos. La película pasa por momentos conmovedores y por momentos muy hilarantes (el capítulo Jorge Lanata mueve necesariamente a risa). Huelga decir que el filme toma partido desde el principio: Néstor padre ejemplar, estadista brillante, político comprometido, valiente de la cuna a la tumba.
La cosa es que se muestra todo esto contado desde los discursos de Kirchner, y es ahí donde se empieza a atisbar la densidad ideológica frente al colorinche de la pancarta de tres al cuarto. Porque, a la luz de una década, la consistencia del discurso con aquello que queda puesto en hechos podrá generar amores u odios, pero jamás podrá ser negada.
Los discursos se pasan prácticamente completos, desde los tempranos inicios militantes hasta los de la época de la presidencia de la UNASUR, pasando por el histórico pago de la deuda al FMI, la orgullosa negativa al ALCA ante la inocultable expresión de desprecio del simio canalla y ágrafo de George W. Bush, y la inauguración del Museo de la Memoria en lo que fuera el campo de concentración de la ESMA.
Así, cuesta mucho negar que Néstor haya sido un estadista brillante, sin necesidad de compararlo con De la Rúa o el Innombrable. Cuesta muchísimo negar su compromiso con las ideas de soberanía política, independencia económica y justicia social, escuchando discursos a la luz de la década. Cuesta muchísimo negar su valentía, cuando pide público perdón en nombre de un Estado Nacional que en veinte años no se atrevió a llamar a las cosas por su nombre en cuanto de Derechos Humanos. Va a costar muchísimo negar la inteligencia que supone haber redescubierto la energía de las generaciones jóvenes: el tipo no olvidó su propia militancia. Su vida política está marcada por la consistencia entre el discurso y la acción,  y en esto ha superado con creces al fundador del Movimiento al que perteneció, todo hay que decirlo.
Néstor Kirchner no era precisamente un magnífico orador, y siempre se le escapaba el tipo apasionado: ahí está la transparencia del discurso falto de todo fingimiento. La película también provocará críticas, burlas y odios, claro está. Habrá que ver si esas expresiones gozan de la misma consistencia que aquello que las despierta. Porque el político Néstor Kirchner tiene los matices de un hachazo y la claridad de una puteada. Y hay que ver de qué político en este mundo puede escucharse un discurso de diez años sin que unos se muerdan de rabia, otros rebuznen estupideces y otros se conmuevan de respeto y cariño. Hay que ver la palabra de quién resiste el paso de las décadas sin caer en la contradicción y la más de las veces en el mayor de los ridículos.


En una época de nube de pedos, en un tiempo de sabiduría de Wikipedia, de encefalograma plano, de taxatividad marca Twitter y de militancia marca Facebook, hay que ver quién resiste con los hechos como pancarta y con el culo limpio como tarjeta de presentación.
Abrazos.

(*) Voz en off de Horacio Verbitsky en la película.
(**) Discurso de una senadora del FPV, en ocasión del debate por la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual.

Thursday, November 15, 2012

"Rocé tu corazón" ("Hanna" - Joseph Wright - 2011)

Si algo me cansa de "Bourne" y sus secuelas, es que además de previsibles (ya estaba todo contado en la primera, y no me vengan con que "era una trilogía desde el principio"), el serio problema de Parkinson que padece el camarógrafo parece irse agravando. Pobre muchacho, por favor alívienlo de esa cámara.
"Hanna" se parece superficialmente al caso Bourne. Pero es infinitamente mejor película ¡qué tanto flashback! La acción sirve para mostrarnos un viaje a través de una Europa venida a menos, donde una banda de peligrosísimos freaks persiguen a otro freak vaya a saber por qué. Quien huye es Hanna, la bellísima Saoirse Ronan ("The Lovely Bones").

Quien persigue es Marissa, la inmensa Cate Blanchett. Los escenarios de la persecución van degradándose y convirtiéndose en sitios cada vez más extraños, a la par de extraños que los personajes con los que nos vamos encontrando. La acción está filmada con frenesí, pero se entiende (¡Basta de mover tanto la cámara para ayudar a actores ancianos a pelear como Bruce Lee!)

No. Hanna no es Bourne. Hanna tampoco es ni quiere ser "Nikita", por suerte. Wright ("Atonement", "Pride and Prejudice"), saca el máximo provecho al talento y la expresividad de Saoirse Ronan. Es un pedazo de actriz, esta chica. Digna de trabajar con esos otros dos pedazos de actores que son Cate Blanchett y Tom Hollander. Estos tres personajes, los niños, el diálogo de la familia en la caravana... Casi te hacen olvidar de que también está Eric Bana. Aplausos para cada primer plano de las dos protagonistas. Qué buenas son, por Dios. Qué bien el fotógrafo (Alwin Küchler). Qué bien (Dios me perdone) la música de The Chemical Brothers. Y un aplauso de pie para Sarah Greenwood ("Shelock Holmes", "Pride and Prejudice", "Atonement") por una dirección de arte maravillosa.

"Hanna" puede verse en compañía de alguien que te entienda si cada tanto susurrás "¡Qué bueeenooo!" Se recomienda encargar el delivery para más tarde o con antelación, porque es un crimen tener que cortarla.

Abrazos  

Monday, November 5, 2012

Chau Favio

"Poder jugar en otro juego
Es lo que imagino
Donde la gente de mierda esté muerta
Y los buenos, vivos."

Saturday, November 3, 2012

"Es fácil prometer lo imposible" ("Frankenweenie" - Tim Burton, 2012)

En 1984 , Burton se manda la primera versión de "Frankenweenie" (con Barrett Oliver y Shelley Duvall). Contaba, en prolijo blanco y negro, la versión cinematográfica de la novela "Frankenstein" de Mary Shelley. Quiero decir que era una versión de una versión.
Por esta película despiden a Burton de Disney, por haber malgastado un millón de dólares de presupuesto en un filme que era demasiado oscuro y tenebroso para el público infantil. Y como todo es redondito, 28 años después los mismos estudios invierten un orden de magnitud más para que Burton resucite a su perro, esta vez en exquisito stop motion y, eso sí, en prolijo blanco y negro.
Un equipo donde te juega Peter Sorg en la fotografía, Chris Lebenzon en la edición, Danny Elfman en la música, y el equipo de animales animadores de "Corpse bride" no puede fallarte. El producto es precioso y seguramente va a recuperar con creces lo invertido, que es la razón por la cual los estudios hacen cine. Porque sacan cuentas y tienen razón: en un mundo abrumado por los vapores de la estupidez, la turba espera (esperamos, antorchas en mano) a que nos indiquen qué ver y qué no, qué es bello y qué no, qué es rico y qué no, y así y así. La nube flatulenta no ha hecho más que aumentar su concentración de estupidez, no nos engañemos. The song remains the same.

La película es muy, muy bella y delicada. Pide verse con cariño y atención. Es un producto moralizante, claro. Es Frankenstein. Hay un personaje igualito a Boris Karloff, hay una tortuga que se llama Shelley, hay un cementerio, una colina, un molino, una rubiecita loca. Hay estereotipos por doquier, y es bella como una pesadilla infantil, delicada como una antigua mortaja, divertida como jugar con tu perro. Mayormente se entenderá mal, nadie se dará cuenta de que Burton le devuelve la vida a Vincent Price de una manera o de otra, anidando Frankensteins, ni de que es justamente al personaje del profesor al que echan de la escuela por querer abrir las cabezas de los chicos. Vamos ahí, Tim. "Ustedes ya están perdidos - dice el profesor -, pero sus hijos..."


E iba a escribir más. Pero ya dije lo que había para decir: dejen que Tim haga lo suyo, que Disney tardó tal vez mucho. La estupidez no es que sea inerte sino que amortigua y te hace babear. Vamos a hacer lo que aconseja Vincent Price con la voz de Martin Landau. Abrazos.