Buscar en Inculto

Monday, December 27, 2010

Arte + Política = Poder ("Max", de Menno Meyjes, 2002)

Buenas y santas decían que eran.
Menno Meyjes, me estoy enterando, es el responsable de varios buenos momentos en la vida de un servidor. Escribió la historia y el guión para el más lindo de los "Cuentos Asombrosos": "The mission", aquel donde un artillero se queda atrapado en la panza de un bombardero B-17, solito con su imaginación.
Pero además es el responsable de la historia de "Ricochet" (R. Mulcahy), de "Indiana Jones and the last crusade", del guión de "The color purple". Con ésto ya tendríamos. Pero aquí dirige a John Cusack y Noah Taylor en "Max", la historia de la retorcida relación entre un artista en ciernes y un marchante de arte rico y un poco nihilista.
Max Rothman ha perdido su brazo derecho en la Gran Guerra y, si bien ya no puede pintar, posee un extraordinario talento para reconocer artistas brillantes, en una época de entreguerras (1930) en la que las artes plásticas pasan por un período de efervescencia que no volverá a verse hasta pasadas tres  décadas. Gana mucho dinero promoviendo a artistas talentosos entre sus contactos con la alta sociedad europea. En ese escenario, en la ciudad de Munich, Max cree ver en un jove treintaañero la llama de algo que podría ser revolucionario. Un joven lleno de ideas confusas que lentamente van corporizándose en una estética, una serie de principios y dogmas, una ideología.
Ese joven se llama Adolf Hitler.
Las interpretaciones de Noah Taylor (Hitler) y de John Cusack (Max) son excelentes. Sus diálogos plagados de referencias al rol del arte, arte y mercado, arte y sociedad, arte y espiritualidad, son magníficos. En el desarrollo temprano de una mente fanática acompañada de una decisión arrolladora, Rothman cree ver la posibilidad de canalizar esas fuerzas hacia la creación artística. Lo extraño es que Hitler opina lo mismo, pero su material y sus instrumentos (va descubriendo) son bastante diferentes del lienzo y el óleo.
Aplausos aparte merecen Leelee Sobieski y Molly Parker, y más aplausos para la dirección de arte de esta excelente, entretenida e inquietante película.
Abrazos

Thursday, December 23, 2010

Maratón: Hoy invitamos a John Cusack

Hola a los que lean, y sean bienvenidos a la incultura cinematográfica. Soy cholulo (forofo) de John Cusack. ¿Y qué?
Partamos de la base de que, a mi humilde entender, Cusack (John, y lo mismo me pasa con Joan, su hermanita), puede llegar incluso a salvar un bodrio. Yo no sé si es un gran actor, puede que incluso no pase de la categoría de convincente. A mí me cae estupendamente bien, y dado que la mayoría de sus películas me gustan (algunas me encantan), tiendo a poner pocos reparos cuando veo su nombre entre los créditos de un film.
Cusack ha hecho de todo. Desde comedia romántica ("Y que le gusten los perros", "The sure thing", "American sweethearts"), pasando por thrillers políticos ("Max", "True colors"), terror ("Identity", "1408"), acción ("Con Air", "The contract"), verdaderos bodrios ("2012") y verdaderas joyas ("La delgada línea roja", "The grifters", "High fidelity", "Being John Malkovich"). Su filmografía es extensísima, y no quiero dejar de mencionar su breve pero maravillosa aparición en "Stand by me", esa joyita en donde se luce junto a aquel genial actor que fue River Phoenix. Y en "El ciudadano Bob Roberts". Pero no voy a robar de IMDB y voy a recomendar brevemente aquellas que ví, que son casi todas, a qué negarlo.

"The sure thing": una road movie romántica y divertida, ideal para llevar a la noviecita de uno y robarle un beso si se tienen quince años y corren los dorados '80s.
"True colors": Cusack y James Spader (esa estrella fugaz) son dos amigos que van a hacer carrera en política. Mejor decir, el que va a hacer carrera es el personaje de Cusack, un simpático e inescrupuloso trepador. Muy entretenida.
"Sombras y niebla": Una comedia de suspenso a la manera de Woody Allen, naturalmente con un repartazo que incluye a John Malkovich, Kathy Bates... y Madonna. En fin, es una linda película.
"Medianoche en el jardín del bien y del mal". De Clint Eastwood, donde Cusack comparte cartel con Kevin Spacey. Un crimen de por medio, dos lindos personajes. Me gustó mucho.
"The Grifters": Stephen Frears dirige esta historia de tres estafadores, llena de traiciones y bajezas. Acompañan a Cusack una bellísima Annette Benning, y una intrigante Angelica Houston. Buenísima.
"Alta fidelidad": Otra vez lo dirige Stephen Frears, en una comedia excelente, donde el personaje de Cusack  posee una tienda de discos y una larga colección de rupturas amorosas. Buenísima.
"Con Air": Bueno, bueno. Esta peli llena de tiros, choques y ridículos me resultó de lo más divertida. John Malkovich es el villano, Nicholas Cage es el bueno, y John Cusack es... el inteligente y astuto. Una especie de nexo necesario. Atención a Steve Buscemi que da muuucho miedito. Muy recomendable para un domingo por la tarde.
"La Jurado": O una escrita por John Grisham, de abogados y juicios. Me encanta. Y aquí con una vuelta de tuerca interesantísima y para mejor, va y sale Rachel Weisz. Muy buena.
"Identity": En la línea "Tributo a  "Psicosis"", un thriller con muchas sorpresas. Bien dirigido y bien montado. Muy buena.
"1408": ¿Quién puede ser tan cruel con sus personajes, sino Stephen King? Qué buena peli, por Dios. El montaje es brillante, en un film que va del sepia al azul a medida que se pone más denso. Hay fantasmas, pero créanme que son lo de menos. Excelente.
"Being John Malkovich": Me reservo para el final esta verdadera joya, brillante, original y entretenida. Una puerta en una inverosímil oficina va a dar directo a la cabeza de John Malkovich. Coprotagonizan Cameron Díaz y, claro, John Malkovich.

Eso es todo, más o menos.  Allí me he dajado varias que he visto y que me han gustado ("La delgada...", "The contract", "Fuera de control"), para no hacerla tan larga como el post anterior. Si esta Navidad se aburren como ostras el 25 a la siesta, pongan cualquiera de las recomendadas, que lo van a pasar muy bien. Luego me cuentan. Felicidades a todos.
Abrazos

Monday, December 20, 2010

"Ágora" (Alejandro Amenábar, 2009) - El pinosolanismo me tiene podrido.

En la revista "Barcelona" de esta semana, escribe un militante universitario de izquierdas en el correo de lectores:
"Nunca milité en el PO. Sí estuve con el MST y logramos concientizar bastante, sobre todo en temas de minería."
Y yo me pregunto qué tipo de concientización y contra quién. En el sitio web de "Proyecto Sur", el director de películas "de ver llover" -diría Patricia- devenido en político multifunción Fernando "Pino" Solanas dice cosas tan sustanciales como "Es preciso erradicar el hambre" y "Reconstruir la educación que permita al individuo insertarse críticamente en el mundo científico y tecnológico" ¡Faaa! ¡Tomá vos y dale a Braulio! ¿Ese será el tipo de concientización? Qué bárbaro qué bárbaro qué bárbaro.


Hipatia vivió en Alejandría, allá por el año 400 de la era cristiana. Fue una filósofa y científica, la primera mujer matemática de la que se tiene información más o menos extensa y más o menos fehaciente: se sabe que inventó un densímetro y que le apasionaba la astronomía. Profesaba la religión pagana: más Palas que Afrodita, como Rachel Weisz en esta película de Alejandro Amenábar que relata su historia.


Aquí tomo a Fernando Solanas como paradigma del que opina (que sería lo de menos, aquí no hacemos otra cosa), actúa (que es grave, cuando el susodicho es legislador nacional) sin tener la más pajonera idea de qué se trata la cosa. ¿Por qué Solanas? Porque sistemáticamente jode con la minería a cielo abierto de una manera tan torpe y pelotuda que termina haciéndole el caldo gordo a la Barrick. Como sucede siempre: para defender algo hay que conocerlo, porque de otro modo se debilita la posición, se cae en el ridículo y se facilita el ataque del supuesto enemigo. Se yerra el vizcachazo, como si dijéramos. El vizcachazo constante del pensamiendo pinosolanista hacia la ex paupérrima provincia de San Juan no se aprecia, claro, desde la lejana Buenos Aires, que es lo único que le importa al director de "El exilio de Gardel", para quien el "Sur" queda en Pompeya, visto desde París. Para quien San Juan es una calle de la Capital.

Amenábar suele documentarse muy bien, y en este caso y a pesar de las licencias históricas, no ha faltado a la premisa. Ya lo hizo con "Mar adentro", dado que "Ágora" es la segunda película de este director basada en hechos biográficos. Todo aquello relacionado con el conocimiento astronómico y matemático que se muestra en la película es absolutamente verosímil. Digamos que no es como el bodrio de "Los crímenes de Oxford", donde se supone que demuestran un teorema y en el pizarrón hay escrita cualquier estupidez. Digamos que Amenábar es un muchacho respetuoso. 
La narración es bella, y es que Amenábar sabe contar las cosas ("Tesis"). Rachel Weisz es bella también, y a mí personalmente me parece una actriz muy eficaz. Es una Hipatia magnífica porque ya viene clásica de fábrica. 

Quien haya visitado San Juan diez años atrás y lo visite ahora, se encontrará con una provincia diferente. La provincia que más ha crecido después de la sobremontesca huida del gobierno de la Alianza (que hoy conmemoramos), provincia en la que se están construyendo escuelas, caminos, túneles y puentes cuyo valor de retorno es estrictamente social. Lo sé: trabajo tangencialmente en la obra "Camino de los Huarpes", que conecta una serie de asentamientos indígenas con la Ruta 40 (San Juan - Mendoza). Tenemos un hospital como la gente, tenemos pavimento y muchísima menos mugre gracias a que se mantiene el parquizado de la Avenida de Circunvalación. Entre otras cosas, y como en muchos otros lugares de mi país, esto sucede porque hay un poquito más de justicia. Y porque, en general, los lugares de decisión están ocupados por gente que sabe lo que tiene que hacer, que está preparada técnicamente para ocupar el lugar que ocupa.

Y además de narrar, sabe filmar, Amenábar. Me gustan los planos abiertos que utiliza en "Ágora" (en contraste con la claustrofóbica "Los otros").  Me gusta la película en general, aunque sé que no hará las delicias de todo el mundo. Lo que pasa es que no puedo verla con ojos que no sean los míos, y estos ojos míos adoran ver trabajo bien hecho y respeto por la gente. Amenábar es trabajador y respetuoso.

Últimamente todo el mundo habla de minería y medio ambiente con una liviandad que avergüenza. Por un lado, se promulgan leyes "para proteger a los glaciares y periglaciares" en las cuales la discusión leguleya en la Cámara da asco de ignorante. Por otro lado, el concepto de medio ambiente hoy en día no escapa a la opinología pelotudo-superficial. Ambientalista es cualquier forro indignado que opine que la energía nuclear es mala malísima, y que la minería a cielo abierto es mala per se, sin ocuparse de leer un cachito qué carajo hay en un átomo o cómo merda es que se extrae el oro de la roca, porque se pierde el colectivo que lo lleva a ma "mani". Así, lo que se logra es tener una opinión tan ridícula que posibilita que cualquier ingeniero de tres al cuarto pueda rebatir los "argumentos" ambientalistas. La discusión profunda queda sepultada en el ridículo, no se logra nada, y el ambientalista se queda con cara de boludo que piensa que no lo es. Eso es el pinosolanismo.

No creo que "Ágora" sea pretenciosa, ni creo que se proponga mucho más que entretener. En todo caso, me gusta la idea de un cineasta que hable de ciencia habiendo masticado algo de ciencia, y tan bien, con tanta inteligencia que se nota que lo ha disfrutado, que intuye el universo que hay detrás, que se le nota que lo intuye y que intuye que es muy, muy brillante. El producto no es ni de lejos la mejor película de la Historia, ni tan siquiera la mejor película de Amenábar, pero es un producto entretenido y leal.


Los estudios de impacto ambiental de la Barrick se caen a pedazos si se hacen las preguntas adecuadas. La minería a cielo abierto puede ser buena si se hace de forma responsable: No dejamos de volar porque los aviones se caigan de cuando en cuando. De ninguna manera podemos impedir el desarrollo de una región (de otra manera condenada a la miseria más espantosa) porque se nos ocurra que la minería a cielo abierto es más dañina para el  medio ambiente que las centrales térmicas. Las regalías que dejan las empresas mineras en el país son ridículas: ese es un tema.

Hipatia de Alejandría insitía en no meterse en lo que no sabía. Estaba obsesionada por conocer, era escéptica y crítica: Todo eso muestra "Ágora", y lo hace bien. Estas cosas no resultan obvias, hay que mirar esta película con algo de cariño. Rachel Weisz ayuda. 


El pinosolanismo opina con la liviandad de los tiempos que corren, está orientado a la memoria de corto plazo, al "No lo entiendo. No me importa. De todas maneras no sé de qué se trata, pero me opongo".
Personalmente, jamás se me ocurriría siquiera sugerirle a Solanas decirle que "Sur" es una película oscura al pedo y aburrida, puesto que no sé nada de cine. Me queda el consuelo de que no me meto con el laburo de miles de personas que cada vez tienen menos chagas. Me queda también un hecho concreto: conozco a muchísima gente que hace cosas por el medio ambiente. Cosas tangibles, cosas de verdad. Todas esas personas, a quienes admiro y respeto, saben que hay que estudiar mucho, trabajar mucho, porque el medio ambiente es una cosa real con la que no se puede jugar.

"Ágora" es entretenida y luminosa.
Abrazos

Saturday, December 4, 2010

Se me han perdido dos niñas ("Persépolis" y "Buda explotó por vergüenza")

Hola de nuevo.
Aquí traigo dos películas, dado que una me refiere a la otra. En rigor de verdad, viendo "Persépolis", el bello film de animación autobiográfico de Marjane Satrapi, me acordé de otra víctima social del fundamentalismo islámico, la preciosa Baktay (Nikbakht Noruz) de "Buda explotó por vergüenza"("Buda as sharm foru riht"). También se me cruza otra niña, "Camino", la víctima del fundamentalismo católico que supo filmar Javier Fesser. Pero es demasiado: quiero mantener estos posts más bien breves.
"Persépolis" cuenta la historia de Marjane en Irán, abarcando un período temporal de unos veinte años que van desde la caída del régimen del Shah (y el advenimiento del régimen islámico) hasta los '90.
"Buda..." cuenta unos pocos días en la vida de Baktay, una niña que desea ir a la escuela en el Afganistán del régimen post-talibán.
"Persépolis" es una película muy buena desde el punto de vista visual y narrativo... pero hay cositas que personalmente me hacen ruido. Diría que me hace ruido el hecho de que esté llena de clichés y que a veces la crítica al régimen islámico (que encuentra su máxima expresión en el sojuzgamiento de la mujer) es demasiado basta. A veces parece que lo único que Marjane desea es que la dejen ser europea. Es cierto que la pérdida de privilegios burgueses de la familia Satrapi (alcohol y cassettes de Iron Maiden) bajo el régimen de los Ayatollahs está bien confrontada con el horror de la guerra. Pero no es menos cierto que la demonización de Irán, la beatificación de Irak y los cambios súbitos en los roles de ángel y demonio brillan por su ausencia.  La mirada social se centra en el entorno de Marjane, nos guste o no nos guste, y Marjane no deja nunca de ser una mujercita que parece no saber qué quiere. Me encanta el personaje de la abuela, y el de la casera loca de la etapa vienesa. Y repito para que quede claro que la estoy recomendando: Una muy buena película que a veces peca de superficial, pero no importa.
"Buda explotó por vergüenza" es una maravilla de historia, guión, símbolos y humor. Dirigida por la adolescente Hana Makhmalbaf, con un ojo cinematográfico que le viene de familia, conmueve y moviliza sin caer jamás en lo panfletario.
Baktay sospecha que, de aprender a leer, su mundo será un poquito mejor. Razona la pequeña Baktay que tal vez el camino de su libertad como mujer, su humanización, comience por la escuela. No van a hacérselo sencillo, claro. Y allá va esta pequeña, camino de la escuela dispuesta a aprender a escribir aunque deba utilizar lápiz labial. La guerra, los cambios de mano de que Afganistán fue víctima, el rol de la mujer, el absurdo, la pobreza, se ven reflejados en juegos de niños. Hana maneja el lenguaje cinematográfico de manera magistral, y jamás de los jamases cae en el vicio documentalista. "Buda..." nunca deja de ser una obra de ficción que se alimenta de horrores y maravillas absolutamente reales.
En fin, quedan las dos películas recomendadas, aunque creo que se advierte cuál es mi favorita. Por suerte existen las dos. Marjane y Baktay, digo.
Abrazos.

Wednesday, December 1, 2010

"La suerte está echada" - Sebastián Borensztein (2005)

A Guillermo (Gastón Pauls) no le está yendo bien. Su novia acaba de dejarlo y se ha quedado sin trabajo.
A Felipe (Marcelo Mazzarello) no le está yendo bien. Lo acusan de mufa (gafe), y eso en su trabajo de actor de teatro equivale a la muerte laboral.
Guillermo y Felipe son hermanos por parte de un padre que se está muriendo y cuya última voluntad es volver a probar la cocaína.
Mala suerte, predestinación, superstición, casualidades, cocaína y tango. Un guión sin la más mínima fisura, donde lo absurdo cobra inusual verosimilitud. Un montaje prolijo hasta la obsesión y una dirección de arte exquisita por donde se la mire. Personajes sólidos, bien construidos, y un ritmo narrativo divertido y liviano como los pasos de tango que va aprendiendo Guillermo a lo largo del film. La historia de estos dos medio hermanos que van aprendiendo a conocerse atrapa desde su primer encuentro. Ni siquiera la pésima Julieta Cardinali (a no preouparse, aparece solamente de adorno) puede arruinar esta linda pieza de comedia contada con profundo respeto por el público: no sobra una sola palabra, no sobra un sólo minuto, ni un sólo efecto digital. Aplausos merecen también el vestuario, el sonido y la música.
Eso quiero resaltar: en esta película hay muchísimo, muchísimo trabajo bien hecho y se nota en la fluidez. La historia, contada en clave porteña, es perfectamente transferible y atemporal, por lo que hará también las delicias de los públicos de allende las fronteras.
¿Qué hubiera pasado si no la hubiera besado? ¿Qué hubiera pasado si no hubiera elegido este camino sino el otro? ¿Cómo sería mi vida si me hubiera atrevido? ¿Qué sería de mí si no me hubiera atrevido?
Pero el camino que se eligió es el que existe y estos ejercicios fútiles no sirven más que para distraernos de la vida tal como transcurre. Lo que hay, hay.
Por ejemplo, ahora los invito a ver esta hermosa película.
Acompañar con vino tinto y pizza de longaniza calabresa.
Abrazos

Tuesday, November 30, 2010

"El jefe de todo esto" ("Direktøren for det hele")

Al arrancar nomás, el director de "El jefe de todo esto" nos advierte que andaba con ganas de contar una historia graciosa y sin profundas implicancias. Una comedia livianita en la que no vale la pena bucear buscando el halago intelectual. Bien a lo Lars Von Trier.
Ravn (Peter Grantzler) es el presidente de una empresa, y está a punto de venderlo todo y de despedir a sus empleados. Pasa todos los días, pero es el caso que Ravn jamás ha sido capaz de dar la cara y hacerse cargo de sus decisiones ante sus subordinados. Ha convencido a todos de la existencia de un "Dueño" de quien él no es más que un mero intermediario condenado a ejecutar decisiones inapelables. "Pobre Ravn".
Pero en esta oportunidad, "El Jefe de todo esto" debe hacerse presente, para lo cual Ravn contrata a un actor, Svend (Jens Albinus). Desde aquí comenzarán a revelarse los enredos que ha ido urdiendo el "pobre Ravn", que no ha dudado incluso en hacerse donar dinero por sus empleados. Y créanme que es lo de menos.
Muy bien la actriz Iben Hjejle (la van a recordar  de "Alta fidelidad", con John Cusack, del que haremos una maratón muy pronto) y el absolutamente hilarante personaje del islandés Finnur, que detesta a los daneses. Los diálogos entre Ravn y Svend son una maravilla. Y aunque se lucen todos, Jens Albinus brilla como el que más.
En fin, que nadie se sienta tentado de finas interpretaciones. El propio Von Trier lo advierte más de una vez. Cualquier semejanza con los fingimientos de la vida diaria es casual coincidencia.

Monday, November 29, 2010

"Días sin huella" ("The lost weekend")

Buenas.
Qué divertido el señor Billy Wilder, incluso metiéndose con esta historia de suicidio. Se ríe Billy de la redención. No hay tal cosa. No hay.
El protagonista es Don Birman (Ray Milland), escritor alcohólico que lleva poco más de una semana sin probar una gota de licor, y está cada vez más cerca de sucumbir a la peor de las recaídas. Tenemos a la novia redentora, Helen (Jane Wyman), quien piensa que a fuerza de querer uno puede salvarse de los monstruos. Tenemos a otros personajes entrañables (el enfermero Bim es mi preferido), y tenemos a Nueva York vista desde los suburbios. Se la ve lejana e impávida ante la caída irremediable de Don. Parece que es lo único que va a quedar en pie después de este fin de semana en el cual el protagonista va a escaparse hacia algo peor que la muerte. Es un personaje aborrecible, egocéntrico, lleno de desprecio y odio de sí mismo. Brillante Ray Milland.
Billy Wilder necesita dar un rodeo para poder disfrazar el sin salida con un discurso moralista que le permita distribuir la película. Hay que ser consciente de que el film es de 1945, con el fantasma de la prohibición todavía desvaneciéndose. Época de posguerra, caza de brujas, reafirmación del Imperio como tal. ¿Cómo contar que el futuro no luce prometedor en ese contexto? Nos disfrazamos de Frank Capra y tiramos para adelante, a caballo de la esperanza más inútil e infantil. Y quien quiera oir que oiga.
Dan ganas de dejar de verla y a la vez dejar de verla es imposible, como toda pesadilla que se precie de tal.
Hasta más vernos.